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13 de mayo de 2025 a las 16:55
Frank Cuesta confiesa: Su santuario era falso
La bomba ha estallado en internet. Frank Cuesta, el conocido defensor de los animales, el hombre que nos conmovía con rescates imposibles en la selva, ha confesado que todo era una mentira. Una elaborada construcción, un personaje ficticio que cautivó a millones con su aparente valentía y amor por la fauna salvaje. El video, que se ha viralizado a la velocidad de la luz, ha dejado a sus seguidores en estado de shock. Las redes sociales arden con comentarios de incredulidad, decepción y rabia. ¿Cómo pudo engañarnos durante tanto tiempo? ¿Era todo una farsa para ganar fama y dinero?
Cuesta, con semblante serio y voz apagada, admite en la grabación que no es veterinario, un dato que muchos daban por sentado dada su aparente experiencia con animales exóticos. Confiesa que nunca ha rescatado a ningún animal de las garras del tráfico ilegal, una de las bases sobre las que construyó su imagen de héroe conservacionista. Todos los animales que habitan en su santuario, asegura, han sido comprados. Un jarro de agua fría para quienes creían estar contribuyendo a una noble causa al seguir su trabajo.
La confesión abre un sinfín de interrogantes. ¿De dónde provienen realmente los animales de su santuario? ¿Están siendo cuidados adecuadamente si Cuesta carece de la formación necesaria? ¿Qué hay detrás de esta repentina confesión? Algunos especulan con problemas legales, otros con una crisis de conciencia. Lo cierto es que el futuro del santuario y el del propio Frank Cuesta se presentan inciertos.
Las organizaciones animalistas se encuentran divididas. Mientras algunas exigen una investigación a fondo y la retirada de todos los reconocimientos que Cuesta ha recibido a lo largo de los años, otras piden cautela y esperan a que se aclaren todos los detalles antes de emitir un juicio. La polémica está servida.
El impacto de esta revelación va más allá del ámbito animalista. Plantea una reflexión sobre la construcción de la imagen en la era digital, sobre la facilidad con la que se pueden crear personajes y narrativas ficticias que cautivan a las masas. ¿Cuántas otras figuras públicas se esconden tras una máscara? ¿Cuánta verdad hay en lo que vemos en internet?
La confesión de Frank Cuesta ha abierto una caja de Pandora. Un terremoto mediático cuyas réplicas se seguirán sintiendo durante mucho tiempo. Mientras tanto, la comunidad online sigue debatiendo, analizando cada palabra, cada gesto del video, buscando respuestas en un mar de incertidumbre. El mito del héroe conservacionista se ha derrumbado, dejando tras de sí una estela de desilusión y preguntas sin respuesta. ¿Qué será lo próximo? Solo el tiempo lo dirá.
Fuente: El Heraldo de México