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13 de mayo de 2025 a las 21:25

Fortalece tus huesos después de los 50

Cuidar nuestros huesos es una inversión a largo plazo para una vida plena y activa. A medida que envejecemos, la densidad ósea, ese escudo protector que nos permite movernos con libertad, puede comenzar a disminuir. Pasados los 50, este proceso puede acelerarse, incrementando el riesgo de fracturas y enfermedades como la osteopenia y la osteoporosis. Pero no hay que alarmarse, ¡hay mucho que podemos hacer para mantener la fortaleza de nuestro esqueleto! Adoptar hábitos saludables hoy es la clave para un futuro sin limitaciones.

Más allá de los 50, nuestro cuerpo nos pide un cuidado especial. La disminución en la producción de ciertas hormonas y la absorción de nutrientes esenciales, como el calcio, hacen que nuestros huesos se vuelvan más vulnerables. Es en esta etapa de la vida donde debemos prestar atención a las señales que nos envía nuestro organismo y actuar en consecuencia. ¿Sientes alguna rigidez al moverte? ¿Has notado alguna disminución en tu estatura? Estos pueden ser signos de que tus huesos necesitan un refuerzo.

La buena noticia es que existen aliados poderosos para combatir la pérdida de densidad ósea: las vitaminas. La vitamina D, por ejemplo, es fundamental para la absorción del calcio, el principal componente de nuestros huesos. Tomar el sol con moderación, además de consumir alimentos ricos en vitamina D como el salmón, el atún y los huevos, nos ayudará a mantener niveles óptimos. La vitamina K también juega un papel crucial en la salud ósea, contribuyendo a la fijación del calcio en los huesos. Podemos encontrarla en vegetales de hoja verde como la espinaca y el brócoli. Y no olvidemos la vitamina C, un potente antioxidante que participa en la formación de colágeno, esencial para la flexibilidad y resistencia de los huesos. Frutas cítricas, fresas y pimientos son excelentes fuentes de esta vitamina.

Pero no se trata solo de vitaminas. Una alimentación balanceada, rica en calcio, es fundamental para mantener la fortaleza ósea. Los lácteos, como la leche, el yogur y el queso, son una excelente fuente de calcio, pero también podemos encontrarlo en otros alimentos como las almendras, las sardinas y el tofu. Incorporar estos alimentos a nuestra dieta diaria, junto con una adecuada ingesta de proteínas, nos ayudará a construir y mantener unos huesos fuertes.

El ejercicio físico es otro pilar fundamental para la salud ósea. Actividades como caminar, bailar o subir escaleras, no solo fortalecen nuestros músculos, sino que también estimulan la formación de hueso. No es necesario convertirse en un atleta de alto rendimiento, basta con incorporar una rutina de ejercicios moderada a nuestra vida diaria. Incluso pequeños cambios, como optar por las escaleras en lugar del ascensor, pueden marcar la diferencia.

Recuerda, cuidar nuestros huesos es una tarea de todos los días. Consultá con tu médico para determinar qué vitaminas y suplementos son los más adecuados para vos y elaborá un plan de alimentación y ejercicio que se ajuste a tus necesidades. ¡Nunca es tarde para empezar a cuidar de tu salud ósea y disfrutar de una vida plena y activa!

Fuente: El Heraldo de México