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13 de mayo de 2025 a las 03:30
Dolphinaris clausurado: Profepa dice adiós a delfinario.
La clausura definitiva del Dolphinaris Barceló, operado por Acuario Arrecifal, S.A. de C.V., no solo marca un hito en la protección de la vida silvestre en México, sino que también abre un profundo debate sobre el futuro de los delfinarios y el cautiverio de mamíferos marinos. La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA) ha actuado con contundencia, imponiendo una multa millonaria de más de siete millones de pesos y sellando las instalaciones tras detectar diversas irregularidades, incluyendo violaciones al trato digno y respetuoso de estos animales y deficiencias en el manejo de ejemplares en recuperación médica. Este caso, que ha trascendido las fronteras nacionales, nos obliga a reflexionar sobre las condiciones en las que viven estos animales en cautiverio.
Más allá de la sanción económica y el cierre del recinto, la historia de Mincho, el delfín protagonista de un video viralizado en redes sociales, pone de manifiesto la fragilidad de estos animales en entornos artificiales. A sus 35 años, Mincho, el delfín más longevo del delfinario donde actualmente reside, arrastra las secuelas de un golpe sufrido durante un espectáculo en 2020. La ceguera en uno de sus ojos y la visión reducida en el otro, producto de una queratitis crónica, son un testimonio silencioso del precio que pagan estos animales por nuestro entretenimiento. Aunque ya no participa en actividades de alto impacto, la imagen de Mincho nos interpela y nos invita a cuestionar la ética de mantener a estos seres inteligentes y sensibles en piscinas de concreto.
La denuncia penal presentada por la PROFEPA ante la Fiscalía General de la República añade un nuevo capítulo a esta historia. La posibilidad de que se apliquen penas de cárcel a los responsables por violar el artículo 420 del Código Penal Federal, que protege a tortugas y mamíferos marinos, sienta un precedente importante. Este caso podría marcar un antes y un después en la lucha contra el maltrato animal en México y servir como ejemplo para otros países de la región.
La clausura del Dolphinaris Barceló no es un hecho aislado. Forma parte de una creciente ola de conciencia social que exige un trato más ético y respetuoso hacia los animales. Cada vez son más las voces que se alzan en contra del cautiverio de especies silvestres y que abogan por alternativas que prioricen su bienestar. Santuario marinos, programas de rehabilitación y educación ambiental son algunas de las opciones que se plantean para un futuro donde la interacción con estos animales se base en el respeto y la conservación.
La pregunta que queda en el aire es: ¿qué futuro les espera a los delfines y otros mamíferos marinos que aún viven en cautiverio? El caso del Dolphinaris Barceló nos invita a reflexionar sobre la responsabilidad que tenemos como sociedad de garantizar su bienestar y a buscar soluciones que permitan su rehabilitación y, en la medida de lo posible, su regreso a un entorno natural. El camino hacia un futuro donde los delfines puedan nadar libres en el océano aún es largo, pero la clausura de este delfinario representa un paso importante en la dirección correcta.
Fuente: El Heraldo de México