13 de mayo de 2025 a las 09:40
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La noticia de que Beatriz Gutiérrez Müller, esposa del expresidente López Obrador, ha solicitado la nacionalidad española ha generado una ola de perplejidad y controversia en ambos lados del Atlántico. Recordemos que durante el sexenio anterior, la postura del gobierno mexicano, encabezado por López Obrador, frente a España estuvo marcada por la exigencia de una disculpa histórica por los acontecimientos de la Conquista. La propia Gutiérrez Müller se mostró activa en esta reivindicación, participando en actos públicos y pronunciamientos que resonaron con fuerza en la opinión pública. El discurso oficial mexicano se centró en la revisión del pasado colonial, llegando incluso a un punto de tensión diplomática cuando el expresidente López Obrador envió una carta al Rey Felipe VI solicitando dicha disculpa.
Este episodio, unido a las críticas vertidas por López Obrador hacia la ciudad de Madrid, calificándola de "capital hispana de la derecha del mundo" y reprochando a expresidentes mexicanos su residencia en la capital española, crea un contraste notorio con la actual decisión de Gutiérrez Müller. La aparente contradicción entre la retórica anti-española del pasado y la búsqueda de la nacionalidad española por parte de la esposa del expresidente deja un reguero de interrogantes. ¿Qué ha motivado este cambio de rumbo? ¿Se trata de una decisión personal desligada de la postura política anterior? ¿O hay otros factores, quizás de índole familiar o pragmática, que han influido en esta solicitud?
La sorpresa se extiende también al otro lado del océano. En España, la noticia ha sido recibida con una mezcla de incredulidad y cierto resentimiento. Muchos españoles recuerdan las exigencias de disculpa como un gesto hostil, e incluso humillante, hacia su país y su historia. La percepción de un discurso anti-español promovido desde el gobierno mexicano durante el sexenio anterior podría generar rechazo hacia la solicitud de Gutiérrez Müller. Cabe preguntarse si la sociedad española está dispuesta a acoger con los brazos abiertos a quien formó parte de un discurso que consideran ofensivo.
Además, la decisión de Gutiérrez Müller contrasta con la cercanía que el gobierno de López Obrador mostró hacia otros países latinoamericanos, como Cuba o Venezuela. Durante su mandato, se fortalecieron los lazos con estos países, sin que se produjeran exigencias de disculpas históricas ni críticas públicas a sus gobiernos. Esta selectividad en el trato internacional añade otra capa de complejidad al asunto y alimenta las especulaciones sobre las verdaderas motivaciones tras la solicitud de nacionalidad española.
En definitiva, la noticia ha abierto un debate lleno de incertidumbres. La opinión pública, tanto en México como en España, busca respuestas que aclaren esta aparente paradoja. Solo el tiempo y las declaraciones de los implicados podrán arrojar luz sobre este enigmático giro en las relaciones entre Gutiérrez Müller y España. Mientras tanto, la incógnita persiste: ¿qué hay detrás de esta inesperada solicitud?
Fuente: El Heraldo de México