13 de mayo de 2025 a las 09:25
Descubre el Mar de Cortés
El viaje del Nuevo Éxodo por la Democracia a través del noroeste mexicano ha sido una experiencia transformadora, un encuentro con la esencia misma de México, con sus contrastes, sus luchas y su inquebrantable esperanza. Desde las fértiles tierras de Sinaloa hasta las costas bañadas por el Mar de Cortés, hemos sido testigos de la vitalidad de un pueblo que busca un futuro más justo y equitativo.
En Culiacán, la memoria histórica nos envolvió. Caminamos por las mismas calles donde el general Garmendia luchó por los ideales de Madero, un recordatorio palpable de la lucha constante por la democracia. La tierra sinaloense, rica en historia y tradición, nos inspiró a sembrar la semilla de la justicia con la misma convicción con la que sus agricultores cultivan sus campos. Las voces de los sinaloenses resonaron con fuerza, demandando un sistema judicial que responda a las necesidades del pueblo.
La Paz, en Baja California Sur, nos ofreció un respiro de serenidad. La belleza de su paisaje, donde el desierto se funde con el mar, nos recordó la importancia del equilibrio. La justicia, al igual que la geografía de Baja California Sur, debe ser clara, profunda y pacífica. Debe conectar a la ciudadanía con algo más grande, con el sentido de comunidad que une a los sudcalifornianos. La elección judicial no se trata solo de tecnicismos, sino de la construcción de un sistema que refleje los valores y las aspiraciones de la gente.
En Tijuana y Tecate, en Baja California, palpamos la realidad de una tierra de paso, donde convergen sueños y esperanzas. Escuchamos las voces de quienes buscan un nuevo comienzo y de aquellos que luchan por preservar sus raíces. Nos reunimos con la comunidad kumiai, quienes nos recordaron la importancia de la identidad y el arraigo. En este punto de encuentro entre México y el mundo, la justicia debe ser un puente que conecte al poder con la ciudadanía, derribando muros y barreras. La campaña austera y sustancial que hemos emprendido demuestra que es posible hacer política de una manera diferente, priorizando el diálogo y la cercanía con la gente.
Sonora, sin embargo, nos marcó profundamente. El calor de Hermosillo no solo fue climático, sino también político y humano. En esta tierra de gran tradición política, hablamos de gobernabilidad, certeza y federalismo. Pero la experiencia más conmovedora fue nuestro encuentro con la comunidad Seri en el Desemboque. Su recibimiento, lleno de simbolismo y respeto, nos recordó la esencia de la justicia: la armonía, la confianza y la escucha. No hubo discursos ni promesas, solo un intercambio genuino de buenos deseos, un recordatorio de que la justicia debe ser un círculo virtuoso que beneficie a todos.
Después de 40 días de recorrido, 25 estados visitados y miles de voces escuchadas, reafirmamos nuestro compromiso con una elección judicial austera, pedagógica y legítima. No se trata solo del número 07 en la boleta, sino de la construcción de un sistema judicial que responda a las necesidades del pueblo. Desde el Mar de Cortés, donde el agua y el fuego coexisten, hacemos un llamado a la justicia, a la confianza y al federalismo, a construir un México donde la simulación ceda el paso a la acción. Hagamos justicia a la justicia, hagamos más con menos.
Fuente: El Heraldo de México