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13 de mayo de 2025 a las 20:15
China-CELAC: Diálogo y cooperación
En un mundo cada vez más interconectado, la necesidad de un diálogo fortalecido y una cooperación genuina entre regiones se vuelve no solo deseable, sino esencial. Las palabras del canciller Juan Ramón de la Fuente, resonando desde el corazón de Beijing, nos invitan a reflexionar sobre el momento histórico que vivimos y la oportunidad que se presenta ante nosotros: la revitalización del diálogo político internacional. No se trata de una mera declaración diplomática, sino de un llamado a la acción, a la construcción de puentes entre naciones y a la búsqueda de soluciones compartidas ante los desafíos globales.
La premisa de México, clara y contundente, resalta la fuerza de la unidad regional como catalizador para enfrentar los complejos escenarios geopolíticos que nos rodean. Una región unida, argumenta De la Fuente, no solo es capaz de articular soluciones conjuntas, sino que se erige como un actor relevante en el concierto internacional, con la capacidad de influir en las decisiones que moldean nuestro futuro.
En este contexto, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) se presenta como el foro idóneo para el debate y la legitimación de las decisiones colectivas. Es urgente, como bien señala el canciller, realizar un ejercicio crítico y relanzar un proceso de reformas que permitan a la ONU mantener su papel fundamental en la construcción de un orden internacional justo y equitativo. No podemos permitir que las voces de las naciones, especialmente las de las regiones en desarrollo, sean silenciadas o ignoradas.
La llamada a un diálogo político eficiente, pragmático e inclusivo es más que oportuna. En un mundo polarizado y fragmentado, la diplomacia se convierte en la herramienta indispensable para tender puentes, superar diferencias y construir consensos. Es a través del diálogo, y no de la confrontación, que podremos avanzar hacia un futuro de paz, prosperidad y desarrollo sostenible.
Las palabras de la presidenta Claudia Sheinbaum, citadas por el canciller, resuenan con fuerza: unidad, colaboración y coordinación, pero no subordinación. Esta visión, que refleja la postura soberana de México, establece las bases para una relación internacional basada en el respeto mutuo, la igualdad y la no injerencia.
La apertura a iniciativas que promuevan la construcción de puentes entre países, así como el apoyo a proyectos que complementen los esfuerzos nacionales, regionales y multilaterales en materia de cooperación y desarrollo, demuestran el compromiso de México con un multilateralismo efectivo y orientado a resultados.
La lucha contra la pobreza y la desigualdad se erige como la prioridad fundamental. No podemos hablar de desarrollo sostenible, ni de un futuro próspero, si millones de personas siguen viviendo en condiciones de pobreza y marginación. Es imperativo, como lo subraya De la Fuente, dirigir los esfuerzos de las naciones con un enfoque pragmático y orientado a resultados tangibles en la vida de las personas.
La propuesta de la presidenta Sheinbaum, de celebrar una Cumbre por el Bienestar Económico de América Latina y el Caribe, es un paso fundamental en esa dirección. Se trata de una iniciativa que busca impulsar el desarrollo económico y social de la región, a través de la cooperación y la integración.
Finalmente, el canciller De la Fuente nos recuerda que los desafíos globales, como la paz y la seguridad internacionales, la respuesta a las crisis ambientales y sanitarias, y la erradicación de la pobreza y las desigualdades, requieren de un sistema internacional sólido, basado en la confianza mutua y el respeto irrestricto al derecho internacional. Es en este marco que la cooperación entre China y la CELAC adquiere una relevancia estratégica, como un espacio para el diálogo, la concertación y la construcción de un futuro compartido.
Fuente: El Heraldo de México