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14 de mayo de 2025 a las 02:25
BARF para gatos: ¿Beneficio o riesgo?
La creciente popularidad de la dieta BARF para gatos ha encendido un debate en el mundo de la salud animal. Esta tendencia, que aboga por una alimentación a base de carne cruda, vísceras, huesos y una porción menor de frutas y verduras, se presenta como una imitación de la dieta natural de los felinos en estado salvaje. Sin embargo, expertos veterinarios advierten sobre los riesgos que esta práctica conlleva para la salud de nuestras mascotas.
Aunque los defensores de la BARF argumentan que este tipo de alimentación es más natural, la realidad es que nuestros gatos domésticos no viven en las mismas condiciones que sus ancestros salvajes. La carne cruda puede ser un vehículo de bacterias, parásitos y virus perjudiciales, como la Salmonella, E. coli y el peligroso virus de la influenza aviar H5N1, responsable de varios casos de enfermedad en gatos, según la Asociación Americana de Medicina Veterinaria (AVMA). A diferencia de los felinos salvajes, que cuentan con mecanismos de defensa más robustos desarrollados a lo largo de generaciones, los gatos domésticos son más susceptibles a estas infecciones.
El Centro Colaborador Nacional para la Salud Ambiental de Vancouver, Canadá, ha expresado su preocupación por el aumento de la resistencia a antimicrobianos que podría derivarse del consumo de carne cruda contaminada. Además, la falta de controles sanitarios en la procedencia y procesamiento de estos alimentos incrementa el riesgo de exposición a patógenos.
Contrario a lo que se promueve con la dieta BARF, una alimentación balanceada para gatos domésticos no se limita únicamente a la carne cruda. De acuerdo con la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), una dieta óptima incluye croquetas de alta calidad –cuyo valor nutricional debe ser revisado cuidadosamente para asegurar un aporte adecuado de vitaminas y minerales–, complementadas con opciones saludables como papa cocida, zanahoria, frutas como sandía, melón, pera, fresas, melocotones y mango, y pescado debidamente cocido.
Es fundamental evitar alimentos perjudiciales para la salud de nuestros gatos. La UNAM desaconseja el chocolate, la cebolla, el ajo, el aguacate, las uvas y las pasas, ingredientes que pueden causar intoxicaciones y graves problemas de salud.
La hidratación también juega un papel crucial. Para asegurar que nuestro gato beba suficiente agua, se recomienda ofrecerle varias fuentes de agua fresca y limpia, estimulando este hábito desde temprana edad. Los sobres de alimento húmedo, con su alto contenido de agua (entre un 70% y un 85%), son una excelente alternativa para complementar la hidratación.
En conclusión, aunque la dieta BARF pueda parecer atractiva a simple vista, es importante priorizar la salud de nuestros gatos. Optar por una alimentación balanceada, supervisada por un veterinario y basada en alimentos de calidad y con un aporte adecuado de nutrientes, es la mejor manera de garantizar su bienestar y longevidad. La información y la consulta con profesionales son nuestras mejores herramientas para tomar decisiones responsables en el cuidado de nuestras mascotas.
Fuente: El Heraldo de México