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14 de mayo de 2025 a las 01:20

Anaya exige fin a la impunidad de Marina del Pilar

La sombra de la sospecha se cierne sobre Baja California. Las acusaciones lanzadas por Ricardo Anaya Cortés, coordinador del Grupo Parlamentario del PAN en el Senado, resuenan con fuerza: ¿Existe un pacto de impunidad que protege a la gobernadora Marina del Pilar de las acusaciones que la vinculan con el crimen organizado? La cancelación de su visa por parte del gobierno estadounidense ha desatado una oleada de especulaciones, y la exigencia de transparencia se convierte en un clamor popular. Anaya Cortés no se anda con rodeos: apunta directamente a la posibilidad de lavado de dinero proveniente del huachicol fiscal, un delito que desangra las arcas del país. La pregunta que flota en el aire es inquietante: ¿Se está utilizando el poder para encubrir actividades ilícitas?

El silencio del gobierno federal ante estas graves acusaciones alimenta la incertidumbre. Mientras la ciudadanía exige respuestas, la opacidad oficial se convierte en un caldo de cultivo para la desconfianza. ¿Por qué no se investiga a fondo? ¿Qué se esconde tras el hermetismo de las autoridades? La falta de información solo sirve para avivar las llamas de la especulación y erosionar la credibilidad de las instituciones. Es imperativo que se rompa el silencio y se emprenda una investigación exhaustiva que esclarezca los hechos y deslinde responsabilidades. La justicia no puede ser selectiva, y la impunidad no debe ser el precio que se paga por el poder.

Más allá del caso específico de Baja California, las palabras de Anaya Cortés apuntan a un problema de fondo: la posible existencia de una red de complicidades entre la clase política y el crimen organizado. La afirmación de que "muchos servidores públicos de muy alto rango están vinculados con el crimen organizado" es una bomba de tiempo que amenaza con dinamitar la confianza en las instituciones democráticas. No podemos permitir que la corrupción se enquiste en las esferas del poder, convirtiendo a nuestros representantes en cómplices de la delincuencia. Es necesario un cambio profundo, una verdadera regeneración ética que devuelva la credibilidad a la política y garantice la justicia para todos.

La entrega de "Los Chapitos" a las autoridades estadounidenses añade un nuevo ingrediente a esta compleja trama. La posibilidad de que colaboren con la justicia norteamericana y revelen información comprometedora para figuras políticas mexicanas ha generado un clima de nerviosismo. Muchos temen que las revelaciones de estos capos de la droga desaten un terremoto político, exponiendo la magnitud de la corrupción y la complicidad que ha permitido el florecimiento del crimen organizado en nuestro país. ¿Quiénes son los políticos que tiemblan ante la posibilidad de ser desenmascarados? ¿Hasta dónde llega la red de complicidades? El futuro nos dirá la verdad, pero la urgencia de actuar es innegable. No podemos esperar a que la justicia extranjera nos revele lo que nuestras propias autoridades se niegan a investigar. Es hora de romper el pacto de impunidad y limpiar la casa. La democracia está en juego.

Fuente: El Heraldo de México