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14 de mayo de 2025 a las 01:40

Accidente Laboral en Oaxaca: Mano Aplastada

La escalofriante escena quedó grabada en la memoria de quienes presenciaron el accidente y resonó con fuerza en las redes sociales: un trabajador del Sindicato "3 de Marzo", atrapado por el implacable sistema hidráulico de un camión recolector de basura. El playón municipal, ubicado a orillas del río Atoyac, frente a la bulliciosa Central de Abasto, se convirtió en el escenario de un drama que expone, una vez más, la vulnerabilidad de quienes se dedican a la limpieza de nuestra ciudad.

El video, testimonio crudo del sufrimiento, muestra la mano del trabajador prensada en la maquinaria, mientras sus compañeros, impotentes, intentan auxiliarlo. Los gritos desesperados, amplificados por la tensión del momento, se clavan como un puñal en la conciencia colectiva. La imagen de la articulación radiocarpiana, la muñeca, atrapada en el metal frío, es un recordatorio brutal de los riesgos que enfrentan a diario estos trabajadores.

Hasta el momento, el hermetismo oficial rodea el incidente. No hay comunicados, no hay explicaciones, no hay responsables. Un silencio que se suma al dolor de la víctima y a la indignación de sus compañeros. ¿Qué falló? ¿Fue un error humano? ¿Una falla mecánica? ¿La falta de protocolos de seguridad? Las preguntas se acumulan, mientras la incertidumbre se cierne sobre el futuro del trabajador accidentado.

Este lamentable suceso no es un caso aislado. Es el reflejo de una realidad que a menudo ignoramos: la precariedad laboral de quienes mantienen limpia nuestra ciudad. Día tras día, estos hombres y mujeres se enfrentan a una serie de peligros que van más allá de la simple recolección de basura. Objetos punzocortantes, sustancias tóxicas, gases nocivos, residuos orgánicos en descomposición, contaminación por residuos sanitarios, e incluso la amenaza de picaduras de fauna nociva, son parte de su rutina diaria. Una rutina que, en un instante, puede convertirse en una tragedia.

La exigencia de los familiares y compañeros del trabajador accidentado es clara: atención médica adecuada y que se asuman las responsabilidades. No se trata solo de un acto de justicia, sino de una necesidad imperante para prevenir futuros accidentes. Es hora de que las autoridades volteen la mirada hacia estos trabajadores esenciales, que se garantice su seguridad y se les brinde la protección que merecen.

¿Cuántos accidentes más tendrán que ocurrir para que se tomen medidas efectivas? ¿Cuánto tiempo más tendremos que esperar para que se reconozca la labor fundamental de estos hombres y mujeres y se les brinden condiciones de trabajo dignas y seguras? La respuesta, lamentablemente, parece estar en manos de quienes tienen el poder de cambiar las cosas. Mientras tanto, la incertidumbre y el dolor siguen presentes en el playón municipal, a orillas del Atoyac, donde la maquinaria fría se convirtió en un símbolo de la precariedad y el olvido. La lucha por la justicia y la seguridad laboral apenas comienza.

Fuente: El Heraldo de México