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12 de mayo de 2025 a las 21:35

Tragedia: Hallan a Licet tras 8 años

La desgarradora historia de Licet Dayani Saldaña Bastidas nos golpea con la fuerza de una tragedia inesperada. Ocho largos años de incertidumbre, ocho años de preguntas sin respuesta, culminaron en un hallazgo que nadie hubiera deseado. La esperanza de un reencuentro se transformó en la dolorosa confirmación de una pérdida irreparable. Una joven vida truncada a los 21 años, lejos de su hogar, lejos de su madre, en circunstancias que claman por justicia.

Clemencia Bastidas, su madre, vivió aferrada a la frágil llama de la esperanza durante casi una década. Desconocía el paradero de su hija, ignoraba las razones de su partida, incluso si aún seguía con vida. La noticia de que Licet había sido encontrada en Perú debió ser un rayo de luz en medio de la oscuridad. Sin embargo, esa luz se apagó rápidamente, dejando un vacío aún más profundo. El hallazgo no fue un reencuentro, sino un adiós definitivo.

Licet fue encontrada sin vida en la vía Panamericana Norte, en Perú. Las circunstancias de su muerte son un puñal en el corazón de su familia y un llamado urgente a la justicia. Las marcas en su cuerpo, la ausencia de ropa, su cabeza rapada, son señales alarmantes que exigen una investigación exhaustiva. ¿Qué le sucedió a Licet en esos ocho años? ¿Quiénes son los responsables de su trágico final? Estas preguntas resuenan con fuerza, demandando respuestas que puedan brindar algo de consuelo a una madre destrozada.

La identificación de Licet fue posible gracias a un tatuaje en su espalda, un detalle que ahora se convierte en un símbolo de la tragedia. Su nombre, marcado en su piel, se convierte en un grito silencioso que pide justicia. Clemencia, con el corazón roto, se enfrenta ahora a una nueva batalla: repatriar el cuerpo de su hija. Una tarea titánica que se suma al dolor de la pérdida y a la angustia de la incertidumbre. Sin recursos, apela a la solidaridad de las autoridades y de la comunidad, con la esperanza de poder dar a su hija el último adiós en su tierra natal, en Algeciras, Colombia.

La historia de Licet Dayani Saldaña Bastidas es un recordatorio doloroso de la vulnerabilidad de las personas con problemas de salud mental, como se ha especulado en algunos medios. Es un llamado a la sociedad para fortalecer las redes de apoyo y brindar la atención necesaria a quienes la necesitan. Es, sobre todo, un clamor por justicia, para que la muerte de Licet no quede impune y para que su madre encuentre, al menos, un poco de paz en medio del desgarrador dolor que la embarga. La solidaridad y la empatía son fundamentales en estos momentos. Ayudemos a Clemencia a traer a casa a su hija. Ayudemos a que la voz de Licet, silenciada por la violencia, sea escuchada a través de la justicia.

Fuente: El Heraldo de México