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12 de mayo de 2025 a las 09:20
Tecnología y Nación: Un futuro seguro
La convergencia entre defensa nacional, desarrollo tecnológico y crecimiento económico se presenta como una oportunidad estratégica para México en su ambición de consolidarse como una potencia global. No se trata simplemente de una carrera armamentista, sino de una visión integral que impulse la innovación, genere empleos de alta calidad y fortalezca la soberanía nacional. La experiencia de países como Israel, Turquía y Brasil, que han transformado sus industrias militares en motores de desarrollo, ofrece valiosas lecciones para México.
Estos países han demostrado que la inversión en defensa nacional puede ser un catalizador para la creación de ecosistemas tecnológicos dinámicos. No solo se trata de producir armamento, sino de desarrollar tecnologías de punta en áreas como la inteligencia artificial, la ciberseguridad, las telecomunicaciones, la aeroespacial y la automatización avanzada. Estas tecnologías, inicialmente concebidas para fines militares, tienen aplicaciones directas en el sector civil, impulsando la competitividad y el crecimiento económico.
El caso de Israel, por ejemplo, destaca por su capacidad para convertir la necesidad de seguridad en un motor de innovación. La constante inversión en investigación y desarrollo ha permitido a este país convertirse en un líder mundial en áreas como la ciberseguridad y los drones. De manera similar, Turquía ha logrado avances significativos en la producción de vehículos blindados y sistemas de defensa, generando empleos y fortaleciendo su industria nacional. Brasil, por su parte, ha consolidado su industria aeroespacial con empresas como Embraer, un ejemplo de cómo la inversión en defensa puede impulsar la creación de empresas de clase mundial.
México tiene la oportunidad de replicar y adaptar estas experiencias a su propio contexto. El Plan Nacional de Desarrollo 2025-2030, con su ambicioso objetivo de convertir a México en una potencia científica y tecnológica, sienta las bases para una estrategia integral que vincule la defensa nacional con el desarrollo económico. Para lograrlo, es fundamental fortalecer la colaboración entre el sector público, la academia, las Fuerzas Armadas y la industria, promoviendo la transferencia de tecnología y la formación de capital humano especializado.
El seminario estratégico realizado en el Colegio de Defensa Nacional, con la participación de representantes de universidades, instituciones tecnológicas y sectores industriales, es un paso importante en esta dirección. El intercambio de ideas y la presentación de avances en el desarrollo de tecnologías nacionales, como la familia de armas Xiuhcoatl y los prototipos de radares y drones, demuestran el potencial que existe en el país.
La visión de Venustiano Carranza, de fabricar nuestras propias armas y municiones, cobra especial relevancia en el siglo XXI. La soberanía tecnológica es esencial para garantizar la independencia y la seguridad nacional. En un mundo cada vez más interconectado y complejo, la capacidad de desarrollar tecnologías propias, desde aviones y patrullas oceánicas hasta semiconductores y sistemas de inteligencia artificial, se convierte en un factor determinante para el desarrollo y la proyección internacional de México. La presidenta Claudia Sheinbaum, al reconocer la lealtad y el legado histórico del Arma de Caballería, refuerza la importancia de las Fuerzas Armadas en la construcción de un México más seguro y próspero. Este es un camino que requiere inversión sostenida, visión a largo plazo y la colaboración de todos los sectores de la sociedad.
Fuente: El Heraldo de México