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12 de mayo de 2025 a las 09:20
Redescubre la pasión
La obra de Byung-Chul Han, particularmente "La agonía del Eros", ha resonado profundamente en el panorama cultural contemporáneo, provocando debates y reflexiones sobre la naturaleza del amor y las relaciones en la sociedad actual. Su análisis de la hipertransparencia, la positividad obligatoria y el rendimiento constante como fuerzas que erosionan la experiencia erótica ha encontrado eco en diversos ámbitos, desde la filosofía y la psicología hasta la literatura y el arte.
Han argumenta que en una sociedad obsesionada con la visibilidad y la eficiencia, el "otro" se desvanece como fuente de misterio y transformación, reduciéndose a un mero reflejo del propio narcisismo. Esta dinámica, según el filósofo, socava la posibilidad del Eros, entendido como la fuerza que nos impulsa hacia lo desconocido, hacia lo que escapa a nuestro control. El sujeto narcisista, blindado tras una coraza de autoafirmación, se resiste a la vulnerabilidad inherente al encuentro amoroso. Prefiere la seguridad de lo previsible a la incertidumbre del deseo.
En este contexto, la novela "Olvidaré tu nombre" se presenta como una exploración literaria de las heridas infligidas por esta "agonía del Eros". La protagonista, Ofelia, a través de sus cartas a un antiguo amante, se aferra a la experiencia del deseo, incluso en la ausencia. Su acto de escritura se convierte en una forma de resistencia al olvido, una afirmación del Eros no como posesión, sino como una herida abierta, una fuerza vital que se niega a ser silenciada.
Ofelia no busca la recuperación del amor perdido, ni la sanación emocional a través de fórmulas preestablecidas. Su búsqueda es más profunda, más existencial. Se sumerge en la vulnerabilidad, en la incertidumbre, desafiando la lógica del rendimiento emocional que impera en la sociedad actual. No busca "empoderarse", ni "pasar página", sino comprender el sentido de su propia experiencia, aunque ésta sea dolorosa.
La figura de Ofelia se erige como un contrapunto a la figura del narcisista descrita por Han. Mientras este último se refugia en el control y la autoafirmación, Ofelia se entrega a la deriva del deseo, al duelo sin consuelo. En su renuncia a la eficiencia emocional, en su aceptación del dolor, reside su fuerza.
El reconocimiento de Byung-Chul Han con el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades subraya la relevancia de su pensamiento en el debate contemporáneo. Su crítica a la sociedad del rendimiento, su defensa de la opacidad y la vulnerabilidad como elementos esenciales de la experiencia humana, resuenan con fuerza en un mundo cada vez más dominado por la lógica de la eficiencia y la visibilidad. "Olvidaré tu nombre" se suma a este coro de voces que, desde la literatura, la filosofía y el arte, nos invitan a repensar la forma en que amamos, la forma en que nos relacionamos con los demás y con nosotros mismos. Es un llamado a recuperar la capacidad de sentir, de asumir la vulnerabilidad, de abrazar la complejidad del Eros en un mundo que a menudo intenta simplificarlo y controlarlo. Es, en definitiva, una invitación a resistir al olvido, a mantener viva la llama del deseo, incluso en la agonía.
Fuente: El Heraldo de México