12 de mayo de 2025 a las 23:40
Policías de Huixtla, Chiapas, detenidos por crimen organizado.
La tranquilidad en Huixtla, Chiapas, se ha visto fracturada por una serie de eventos que han puesto en jaque la seguridad de sus habitantes. En un operativo sin precedentes, llevado a cabo este lunes en pleno corazón de la ciudad, siete policías municipales y un comandante fueron detenidos. La escena, que bien podría ser sacada de una película, se desarrolló en la calle Constitución, entre las avenidas Aldama y Matamoros, donde un contingente conformado por policías estatales, el Grupo Pakal y fuerzas federales, sitiaron la Secretaría de Seguridad Pública Municipal (SSPM).
El hermetismo rodea las circunstancias exactas de las detenciones, sin embargo, una fuente al interior de la Policía Municipal reveló que los agentes y el comandante fueron trasladados a Tapachula para iniciar investigaciones relacionadas con posibles nexos criminales. Este hecho sin duda sacude los cimientos de la confianza ciudadana en las instituciones encargadas de velar por su seguridad.
La detención de estos elementos policiales se produce en un contexto de creciente inseguridad en Huixtla. La ciudad, que por años ha sido un punto crucial en la ruta migratoria, se ha visto envuelta en una espiral de violencia que ha dejado un saldo de seis personas ejecutadas en lo que va del año. A esta alarmante cifra, se suman innumerables asaltos a mano armada y robos, tanto en la cabecera municipal como en las comunidades aledañas, sembrando el miedo y la incertidumbre entre los huixtlecos.
La administración del alcalde Régulo Palomeque se encuentra en el ojo del huracán, enfrentando duras críticas por parte de la ciudadanía, que exige acciones concretas para frenar la ola de violencia que azota al municipio. La percepción generalizada es que las autoridades no están haciendo lo suficiente para salvaguardar la tranquilidad de la población, un reclamo que se intensifica con cada nuevo hecho delictivo.
La situación se agrava aún más con el reciente asesinato de dos obreros del Ingenio azucarero, una de las industrias más importantes de la región y fuente de empleo para un gran número de familias. Estos crímenes, ocurridos en menos de un mes y cuyas circunstancias aún no han sido esclarecidas, han generado una profunda conmoción y un clima de psicosis entre los habitantes de Huixtla.
La ubicación geográfica de Huixtla, como paso obligado para miles de migrantes que buscan llegar a Estados Unidos, la convierte en un territorio vulnerable a la infiltración del crimen organizado. Grupos delictivos se aprovechan de la situación de vulnerabilidad de los migrantes, convirtiendo la ciudad en un punto estratégico para sus operaciones ilícitas.
Ante este panorama, la pregunta que resuena en Huixtla es ¿qué medidas se tomarán para restablecer la seguridad y la paz en el municipio? La ciudadanía exige respuestas y acciones contundentes que les permitan recuperar la tranquilidad y la confianza en las instituciones. El futuro de Huixtla depende de la capacidad de las autoridades para enfrentar este desafío y garantizar la seguridad de todos sus habitantes.
Fuente: El Heraldo de México