12 de mayo de 2025 a las 12:15
Paz: El Legado de León XIV
Un clamor resonó en la Plaza de San Pedro, un grito unánime que parecía elevarse hasta el mismo cielo romano: "¡León!". Eran las doce del mediodía, el sol bañaba la histórica plaza con su luz dorada, y el Papa León XIV se asomaba por primera vez al Balcón de la Logia central de la Basílica, para rezar el Regina Coeli. La multitud, un mar de rostros expectantes, contuvo el aliento. Cien mil almas, según las estimaciones, se habían congregado para presenciar este momento histórico, el primer rezo mariano del nuevo pontífice.
"Un don de Dios el hecho de que el primer domingo de mi servicio como Obispo de Roma sea el del Buen Pastor", comenzó Su Santidad, con una voz clara y firme que se propagaba por la plaza gracias a los altavoces. Sus palabras resonaron con especial significado en el cuarto domingo de Pascua, día en que la Iglesia celebra la figura de Jesús como el Buen Pastor, guía y protector de su rebaño. Un paralelismo evidente con la misión pastoral que ahora emprende León XIV, y que fue recibido con un murmullo de aprobación entre los fieles.
Su mensaje, cargado de esperanza y firmeza, se centró en la juventud. Con una mirada paternal y un tono cálido, León XIV instó a los jóvenes a no dejarse vencer por el miedo, a abrazar la fe y a construir un futuro basado en los valores del Evangelio. "No tengáis miedo", repitió con énfasis, recordando las palabras de Cristo a sus discípulos. Un mensaje que resonó con fuerza en una generación a menudo abrumada por la incertidumbre y los desafíos del mundo moderno. En un mundo que parece tambalearse entre la crisis y la confusión, la voz del Papa se alzó como un faro de esperanza, una guía para las nuevas generaciones.
Pero la paz, esa palabra tan anhelada en estos tiempos convulsos, fue el tema central de su discurso. Con la gravedad que requiere el momento, el Papa León XIV se refirió al "dramático escenario actual de una tercera guerra mundial en vilo", haciendo eco de las palabras de su predecesor, el Papa Francisco. "Yo también me dirijo a los grandes del mundo", proclamó con voz solemne, "repitiendo el llamamiento siempre actual: ¡Nunca más la guerra!". Un llamado a la conciencia de los líderes mundiales, una súplica por la paz que resonó en la Plaza de San Pedro y que, sin duda, se extenderá por todos los rincones del planeta.
Su Santidad no olvidó el sufrimiento de quienes viven en zonas de conflicto. Elevó una oración especial por el pueblo ucraniano, víctima de una guerra que ha sembrado la destrucción y el dolor. Y pidió también el cese al fuego entre Palestina e Israel, dos pueblos hermanos atrapados en un conflicto que parece no tener fin. Sus palabras, cargadas de compasión y firmeza, fueron un bálsamo para las heridas de tantas víctimas inocentes.
Este primer Regina Coeli del Papa León XIV marca el inicio de un nuevo pontificado. Un pontificado que se presenta lleno de desafíos, pero también de esperanza. La esperanza de un mundo más justo, más fraterno, un mundo en paz. La esperanza que nace de la fe y que se alimenta de la oración. La esperanza que el nuevo Papa ha sabido transmitir con sus palabras y con su presencia, desde el Balcón de la Logia central de la Basílica de San Pedro, bajo el cielo azul de Roma. Un cielo que, por un momento, pareció reflejar la esperanza que brilla en el corazón de millones de personas en todo el mundo.
Fuente: El Heraldo de México