12 de mayo de 2025 a las 09:50
Morena: Vuelta a las raíces
El llamado a la unidad y a la ética resonó con fuerza en el corazón de Morena. La carta de la Presidenta Claudia Sheinbaum, más que una serie de directrices, se convirtió en un recordatorio vibrante de los principios que dieron origen a este movimiento. Un llamado a la memoria colectiva, a no olvidar el camino recorrido, las luchas libradas y la promesa hecha al pueblo de México. Porque, como bien lo señala la Presidenta, no se trata de alcanzar el poder por el poder mismo, sino de ejercerlo con la humildad y la responsabilidad que demanda el servicio público.
Esta no es una simple declaración de intenciones, sino un compromiso palpable, materializado en los lineamientos éticos aprobados por el Consejo Nacional de Morena. Un decálogo que busca blindar al partido contra las tentaciones del poder, contra la desviación de los principios que lo forjaron. La austeridad, la honestidad y el servicio al pueblo se erigen como los pilares fundamentales de esta nueva etapa. No se trata de una simple lista de reglas, sino de una guía para la acción, un faro que ilumine el camino de cada militante y funcionario.
El mensaje es claro: el verdadero éxito no se mide en riquezas materiales ni en ostentación, sino en el legado que se construye a través del servicio y la lucha por un México más justo. No son los aviones privados, la ropa de marca o los séquitos de seguridad los que definen a un verdadero representante del pueblo, sino la cercanía con la gente, la escucha atenta a sus necesidades y la respuesta efectiva a sus demandas. El poder es un privilegio, no un derecho, y debe ejercerse con la conciencia de que es el pueblo quien lo otorga y a quien se debe rendir cuentas.
La unidad, otro punto crucial en la misiva de la Presidenta, se presenta como el antídoto contra la división y el sectarismo. En un momento en que las diferencias internas amenazan con fragmentar al partido, el llamado a la cohesión se vuelve más urgente que nunca. La unidad no implica uniformidad, sino la capacidad de dialogar, de construir consensos y de trabajar en conjunto por un objetivo común: el bienestar del pueblo de México. El pragmatismo, si bien necesario, no debe estar por encima de los principios. La flexibilidad no debe confundirse con la renuncia a los valores que definen la identidad de Morena.
La aprobación unánime de estos lineamientos éticos no es el final del camino, sino el comienzo de una nueva etapa. Un compromiso que requiere la participación activa de todos los miembros del partido. La vigilancia constante, la autocrítica y la disposición al diálogo serán las herramientas que permitan consolidar esta transformación. El pueblo de México observa, espera y exige que sus representantes actúen con congruencia. La carta de la Presidenta Sheinbaum y los lineamientos éticos aprobados son un paso firme en esa dirección, una apuesta por la regeneración ética de la política y por un futuro más justo para todos. La tarea ahora es convertir las palabras en acciones, los principios en realidades. El futuro de Morena y del país depende de ello.
Fuente: El Heraldo de México