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13 de mayo de 2025 a las 02:15
México se calienta: ¡Actúa ahora!
El calentamiento global no es un cuento del futuro, es una realidad que golpea a México con más fuerza que al resto del planeta. Imaginen un horno precalentándose, así se siente nuestro país, con un aumento de temperatura de 3.2 grados por siglo, superando por mucho el promedio mundial de 2 grados. Esto no son simples números, son cambios tangibles que afectan nuestra vida diaria, desde las cosechas que alimentan a nuestras familias hasta la intensidad de los desastres naturales que azotan nuestras costas.
La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), una de las instituciones más prestigiosas del país, ha alzado la voz con datos alarmantes. Expertos como Francisco Estrada Porrúa, del Programa de Investigación en Cambio Climático, advierten que hemos rebasado en 1.8 grados la temperatura de la era preindustrial. ¿Qué significa esto? Sequías más prolongadas, lluvias torrenciales que provocan inundaciones, y un impacto devastador en la agricultura, el motor económico de muchas comunidades. Recuerden el café de Veracruz, un símbolo nacional. Estudios preveían una pérdida del 24% en su producción para 2020, pero la realidad fue aún más cruda: un 48%. Familias enteras que dependen de este cultivo han visto sus ingresos mermados, su futuro incierto.
El Niño y La Niña, fenómenos climáticos que tradicionalmente regulaban la temperatura, ya no son suficientes para contrarrestar este calentamiento acelerado. Nos encontramos en una situación crítica que exige acciones inmediatas y contundentes. No podemos seguir ignorando las señales.
La UNAM, consciente de la urgencia, ha convocado a la Cumbre de Rectoras y Rectores de Universidades Mexicanas por la Acción Climática 2025. Veinticinco universidades, las mentes más brillantes del país, unidas para forjar un futuro sostenible. La meta es clara: crear una "ciudadanía ambiental", individuos comprometidos con el cuidado del planeta, capaces de tomar decisiones informadas y responsables.
Pero la responsabilidad no recae únicamente en los ciudadanos. Necesitamos políticas públicas que prioricen la acción climática, inversiones en energías renovables, y un compromiso real con la deforestación cero. Sí, la transición a un modelo sostenible requiere recursos, pero el costo de la inacción es infinitamente mayor. Estamos hablando de la salud de nuestro planeta, del futuro de las próximas generaciones.
El huracán Otis, que recientemente azotó nuestras costas, es un recordatorio brutal de la vulnerabilidad de millones de mexicanos. Más de 35 millones de viviendas en condiciones precarias, casi 300 mil niños expuestos a la explotación, la deserción escolar y problemas de salud. Estas no son simples estadísticas, son rostros, son historias de sufrimiento que no podemos ignorar. La acción climática no es un lujo, es una necesidad imperante, un acto de justicia social.
La UNAM hace un llamado a la acción. Fortalecer las instituciones, destinar presupuestos adecuados, y promover una visión de desarrollo que ponga la sostenibilidad en el centro. La Cumbre 2025 es un paso fundamental en esta dirección, una oportunidad para unir fuerzas y construir un México resiliente, un México preparado para enfrentar los desafíos del cambio climático. El tiempo apremia, no podemos darnos el lujo de esperar.
Fuente: El Heraldo de México