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12 de mayo de 2025 a las 18:35

León XIV: El Papa de los Pobres

La inesperada elección del Papa León XIV ha conmovido al mundo, pero en la humilde parroquia de Nuestra Señora del Carmen Pimentel, en Chiclayo, Perú, la noticia ha sido recibida con una mezcla de alegría y orgullo. Aquí, en esta tierra bañada por el sol y la fe, el nuevo pontífice, Robert Francis Prevost, no es un desconocido, sino un pastor querido y recordado con profundo cariño.

El Padre Bernardino Gil Hernández, párroco de esta comunidad, ha compartido con nosotros sus vívidos recuerdos del hombre que hoy lidera la Iglesia Católica. Sus palabras pintan el retrato de un pastor cercano, humilde y profundamente comprometido con su rebaño. "Lo tuvimos como obispo casi 9 años," relata el Padre Gil Hernández, "y tengo la alegría de haberlo ayudado como su vicario general. En aquellas celebraciones donde él no podía asistir, contaba conmigo, contaba con otros sacerdotes, para que su ministerio, su tarea pastoral se realizara de la mejor manera."

Una anécdota particularmente reveladora compartida por el Padre Gil Hernández es la del día de la consagración episcopal del entonces Cardenal Prevost. El nuncio, al imponerle las manos, le dijo: "Robert, Chicago y Chiclayo tienen poca diferencia, por eso el Papa ha querido que vengas a Chiclayo." Esta frase, cargada de simbolismo, prefiguraba quizás el destino excepcional que le aguardaba.

El Padre Gil Hernández describe al Papa León XIV como un hombre de una profunda humanidad, siempre dispuesto a tender la mano a los más necesitados. "Impulsó muchísimo la atención a los pobres a través de los comedores parroquiales," recuerda con emoción. Su dedicación a la gente de Chiclayo no conocía límites. A pesar de la extensa geografía de la Arquidiócesis, que abarca 50 parroquias, el Cardenal Prevost se esforzaba por visitar cada una de ellas, incluso las más alejadas. "Siempre que podía se apuntaba para compartir con la gente en sus fiestas patronales," cuenta el Padre Gil Hernández. Y añade, con una sonrisa en la voz, "y por supuesto, ¡qué decir de las ceremonias de confirmación! En cada una de las parroquias que lo invitábamos, estaba allí, con una paciencia infinita con los jóvenes para tomarse fotografías."

Su dominio del español, fluido y natural, es otra de las cualidades que destaca el Padre Gil Hernández. El Papa León XIV, desde muy joven, siendo agustino, llegó a Cholula, Canas, donde transcurrieron sus primeros años como sacerdote. Fue allí, compartiendo el día a día con la comunidad, donde aprendió el idioma. "Luego fue formador en el seminario en Trujillo durante 10 años," continúa el Padre Gil Hernández, "y ya cuando lo envían como administrador y como obispo de Chiclayo, muy poquitas veces nos hablaba en inglés."

El Padre Gil Hernández no duda en afirmar que el Papa León XIV, con su sencillez y cercanía, romperá los protocolos del Vaticano. "Ya lo hemos visto ahí en Roma yendo a saludar a una señora, dando la mano," comenta. "Así es nuestro querido León XIV, le gusta compartir con las personas. Cuando lo teníamos como obispo, llegaba a las parroquias, saludaba a todos, estaba entre la gente y después de la ceremonia compartía el almuerzo."

Estas anécdotas, compartidas con cariño y admiración, nos permiten vislumbrar la personalidad del nuevo Papa. Un hombre que, desde la humildad de Chiclayo, ha llegado a la cima de la Iglesia Católica, llevando consigo la calidez y la cercanía que lo caracterizan. El mundo espera con expectativa su liderazgo, y en Chiclayo, su antiguo rebaño, lo acompaña con orgullo y oraciones.

Fuente: El Heraldo de México