12 de mayo de 2025 a las 18:10
IFDP: Apoyo para familias de desaparecidos
La desaparición de un ser querido es una tragedia que desgarra el tejido familiar, dejando un vacío insoportable y una angustia que carcome el alma. Pero más allá del dolor emocional, la ausencia física también desencadena una serie de problemas legales y prácticos que agravan la situación de los familiares. Imaginen la incertidumbre de no saber qué ha sucedido con su hijo, su esposo, su hermana, mientras las deudas se acumulan, los trámites se paralizan y la vida, en su implacable avance, exige respuestas que nadie puede dar.
La incertidumbre sobre el destino de la persona desaparecida se suma al temor de perder el patrimonio familiar. Muchos se enfrentan a la angustia de ver cómo la casa que con tanto esfuerzo estaban pagando, corre el riesgo de ser embargada por la falta de pago. El miedo a perder el techo, el único refugio tangible en medio de la tormenta, se convierte en una carga adicional para quienes ya soportan el peso de la ausencia. Además, las obligaciones fiscales no desaparecen con la persona, y los familiares pueden verse obligados a responder por impuestos que no pueden pagar, acumulando multas y recargos que agravan aún más su precaria situación.
El acceso a la seguridad social, un derecho fundamental, también se convierte en un obstáculo. Sin la presencia del titular, los trámites se complican y las familias pueden verse privadas de la asistencia médica y económica que necesitan, especialmente en momentos de tanta vulnerabilidad. A esto se suman las dificultades para realizar trámites cotidianos, como la renovación de documentos o la gestión de cuentas bancarias, que requieren la presencia física de la persona desaparecida. En algunos casos, incluso la posibilidad de volver a formar una familia se ve truncada, ya que el divorcio o la gestión de la patria potestad de los menores se convierte en un laberinto burocrático sin salida aparente.
Afortunadamente, existe una luz de esperanza en medio de esta oscuridad: la Declaración Especial de Ausencia para Personas Desaparecidas. Esta figura jurídica, que se tramita ante un juez, busca proteger los derechos y el patrimonio de la persona desaparecida y sus familiares. Con esta declaración, se suspende el pago de impuestos, se protegen los bienes y se designa a un familiar como representante legal para gestionar sus intereses. Imaginen el alivio que esto representa para las familias: la posibilidad de respirar, de tener un respiro en medio de la asfixiante incertidumbre, sabiendo que su patrimonio está protegido y que alguien puede actuar en nombre de su ser querido.
El Instituto Federal de Defensoría Pública (IFDP) juega un papel crucial en este proceso, brindando asesoría y apoyo a los familiares para que puedan acceder a este recurso legal. Es importante destacar que esta declaración no presume la muerte de la persona desaparecida, sino que la considera ausente, manteniendo la esperanza de su regreso. El IFDP, con su labor incansable, se convierte en un aliado invaluable para las familias, guiándolas en el complejo laberinto legal y brindándoles la esperanza de un futuro, aunque sea incierto, con un poco más de seguridad y tranquilidad.
Es fundamental difundir la existencia de esta figura jurídica y facilitar el acceso a la información y a la asistencia legal. La sociedad en su conjunto debe ser consciente de la problemática que enfrentan las familias de personas desaparecidas y comprometerse a brindarles el apoyo que necesitan. No podemos permitir que, además del dolor de la ausencia, tengan que cargar con el peso de la incertidumbre legal y la pérdida de su patrimonio. La Declaración Especial de Ausencia para Personas Desaparecidas es una herramienta esencial para proteger sus derechos y brindarles un poco de paz en medio de la tormenta.
Fuente: El Heraldo de México