12 de mayo de 2025 a las 09:20
Desentierra el misterio
La designación como presidente del Grupo de Amistad México-España en la Cámara de Diputados representa una enorme oportunidad para fortalecer los lazos que históricamente han unido a nuestros pueblos. No se trata simplemente de una relación diplomática, sino de un vínculo profundo, arraigado en una herencia cultural y lingüística compartida que ha trascendido el tiempo y las adversidades. Como bien apuntaba Carlos Fuentes en su magistral ensayo "El espejo enterrado", España es, en muchos sentidos, nuestro lugar común, un punto de encuentro en el que ambos países se reflejan y se reconocen mutuamente.
Esta metáfora del espejo, inspirada en las antiguas tumbas del Tajín, en Veracruz, ilustra a la perfección el intercambio constante de influencias culturales que ha tenido lugar a lo largo de más de cinco siglos. Un intercambio que comenzó con la llegada de Colón, continuó con las aventuras de Cortés y la figura fundamental de la Malinche, Doña Marina, puente entre dos mundos y madre del mestizaje que define nuestra identidad. Un intercambio que se enriqueció con la llegada de los sefardíes, quienes encontraron en México un nuevo hogar, y más tarde con los exiliados de la Guerra Civil Española, acogidos con la solidaridad que solo la familia puede ofrecer.
Este ir y venir de influencias, de maíz y trigo, de ganado y especias, de ideas y conocimientos, ha forjado una cultura única, un crisol de tradiciones que nos define como mexicanos. La Casa de España en México, hoy El Colegio de México, es un testimonio vivo de esta fraternidad, un espacio donde el humanismo se ha materializado a través del encuentro con el otro.
La lengua, ese vehículo fundamental de la cultura, nos permite comunicarnos y comprendernos, nos permite acceder al universo literario de Cervantes y Sor Juana, de García Lorca y Octavio Paz, de Carlos Fuentes. Nuestras palabras cruzan el Atlántico con la naturalidad de quien conversa con un familiar, enriqueciendo el diálogo y fortaleciendo los lazos que nos unen.
La relación entre México y España no se reduce a una simple narrativa de conquista, sino que representa el nacimiento de una nueva cultura, una historia compartida que se sigue escribiendo día a día. México, hoy el país con más hispanohablantes del mundo, reconoce en España a su madre patria, un vínculo que trasciende las etiquetas y se nutre del constante intercambio cultural.
Mirémonos, pues, en ese espejo enterrado, reconozcámonos en el otro y sigamos construyendo juntos un futuro basado en el respeto, la colaboración y el entendimiento mutuo. Es nuestra responsabilidad como herederos de esta rica historia continuar fortaleciendo los lazos que nos unen y proyectar hacia el futuro la fuerza de una cultura compartida. El Grupo de Amistad México-España se compromete a trabajar en esa dirección, promoviendo el diálogo y la cooperación en beneficio de ambos países.
Fuente: El Heraldo de México