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12 de mayo de 2025 a las 09:20

Crisis en Tabasco: ¿Qué está pasando?

La sombra del miedo se extiende sobre Villahermosa, asfixiando la vida cotidiana y transformando la capital tabasqueña en un escenario de pesadilla. Nueve asesinatos en un solo día, una cifra que golpea como un mazo y nos obliga a confrontar la cruda realidad: la violencia se ha adueñado de las calles. Más de 280 homicidios dolosos en el primer trimestre de 2025, un aumento escalofriante del 66% en comparación con el mismo periodo del año anterior. Estos no son simples números en una hoja de cálculo, son vidas truncadas, familias destrozadas y una comunidad que vive con el corazón en un puño.

El 90.6% de la población de Villahermosa confiesa sentir miedo, según datos del INEGI. Un porcentaje que habla por sí solo, un grito desesperado que se pierde en el laberinto de la indiferencia gubernamental. Ante la tragedia, la respuesta del secretario de Gobierno, José Ramiro López Obrador, no ha sido la esperada. En lugar de ofrecer soluciones, ha optado por atacar a los mensajeros, calificando de "buitres" a los reporteros que se atreven a cuestionar la ineficacia de las estrategias de seguridad. Una actitud que no solo es reprochable, sino que evidencia una profunda desconexión con la realidad que viven los ciudadanos.

El gobernador Javier May Rodríguez tampoco ha aportado claridad al panorama. Escudándose en la frase gastada de "tenemos otros datos", ignora el clamor popular, el aumento del 342% en los asesinatos y el miedo que paraliza a barrios enteros. Una postura que no solo es irresponsable, sino que alimenta la creciente desconfianza entre la ciudadanía y las autoridades. La línea que separa a la delincuencia del poder se difumina cada vez más, dejando a la población a merced de la incertidumbre y el terror.

La violencia no se limita a Villahermosa, sino que se extiende como una mancha de aceite por todo Tabasco. En Centro, Cárdenas, Huimanguillo, Comalcalco y Paraíso, la estrategia de seguridad ha fracasado estrepitosamente. Los alcaldes, todos emanados de Morena, salvo el de Paraíso que pertenece a Movimiento Ciudadano, parecen incapaces de contener la ola de violencia que azota sus municipios. Mientras tanto, la ciudadanía se pregunta: ¿quién nos protege? ¿A quién le importa nuestra seguridad?

En medio de este caos, el gobernador Javier May parece más preocupado por sus disputas políticas con el senador Adán Augusto López que por la seguridad de los tabasqueños. Las acusaciones mutuas, los señalamientos y los obstáculos políticos han paralizado operativos de seguridad en al menos tres municipios, según fuentes internas del gabinete de seguridad. Los mandos intermedios, divididos entre la lealtad a May y a Adán, se encuentran en un limbo que solo beneficia a los grupos delictivos, quienes aprovechan la situación para ganar terreno y sembrar el terror.

Tabasco se encuentra a la deriva, sin una estrategia clara, sin un liderazgo firme y, lo más grave, sin la voluntad política para enfrentar la crisis de seguridad. La confrontación entre May y Adán se ha convertido en un obstáculo insalvable para la implementación de medidas efectivas. Mientras tanto, la ciudadanía sigue pagando el precio de la inacción y la indiferencia. ¿Hasta cuándo seguirá Tabasco sumido en la violencia? ¿Cuándo despertarán las autoridades de su letargo y asumirán la responsabilidad que les corresponde?

Y en un giro irónico, mientras el estado se desmorona, el coordinador de los diputados de Morena, Ricardo Monreal, vuelve a ser protagonista de una controversia. Su intento de elogiar al Papa León XIV se convirtió en un recordatorio de supuestas polémicas del Pontífice en el pasado. Un episodio que, aunque anecdótico, refleja la falta de tacto y la torpeza política que caracterizan a algunos miembros del partido en el poder. "Ni cómo ayudarlo", susurran los legisladores morenistas, quienes ya lo han apodado "ajonjolí de todos los moles".

Fuente: El Heraldo de México