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12 de mayo de 2025 a las 20:30

Combate la anemia con esta fruta mexicana

El tejocote, esa pequeña joya de las montañas mexicanas, se revela como un poderoso aliado contra la anemia, una condición que afecta a millones en todo el mundo. Más allá de su sabor peculiar y su vibrante color, este fruto esconde un tesoro nutricional que lo convierte en un imprescindible en nuestra dieta, especialmente durante los meses de otoño e invierno, cuando su presencia adorna mercados y tianguis. Su riqueza en hierro, el mineral estrella en la lucha contra la anemia, lo posiciona como un remedio natural excepcional. Recordemos que el hierro es fundamental para la producción de hemoglobina, la proteína encargada de transportar el oxígeno por todo nuestro organismo. Sin suficiente hierro, la producción de glóbulos rojos disminuye, dando lugar a la temida anemia.

Pero el tejocote no se limita a ser una fuente de hierro. Su composición nutricional es un verdadero cóctel de beneficios para la salud. La vitamina C, presente en generosas cantidades, fortalece nuestro sistema inmunológico, preparándonos para enfrentar las inclemencias del tiempo y las agresiones externas. El calcio, esencial para la salud ósea, se suma a la lista de sus virtudes, junto con el potasio, un mineral clave para el correcto funcionamiento del sistema nervioso y muscular. Y no podemos olvidar la fibra y la pectina, que favorecen la salud digestiva, previniendo el estreñimiento y contribuyendo a un bienestar integral.

Más allá de la anemia, el tejocote extiende su manto protector sobre otras afecciones. Estudios recientes han demostrado su eficacia en el control de los niveles de glucosa en sangre, convirtiéndolo en un aliado para las personas con diabetes. Asimismo, su capacidad para regular el colesterol lo convierte en un protector cardiovascular, reduciendo el riesgo de enfermedades del corazón.

La versatilidad del tejocote en la cocina es otra de sus grandes ventajas. Desde su consumo fresco, donde su sabor agridulce se disfruta plenamente, hasta su versión deshidratada, que permite disfrutarlo durante todo el año, las opciones son múltiples. Podemos incorporarlo en postres, mermeladas, jaleas, e incluso en platillos salados, añadiendo un toque único y saludable a nuestras comidas. Imaginen un delicioso atole de tejocote en una fría mañana de invierno, o una tarta de tejocote con un toque de canela para una ocasión especial. Las posibilidades son infinitas.

Sin embargo, antes de incorporar el tejocote a nuestra dieta, es fundamental consultar con un profesional de la salud, especialmente si padecemos alguna condición médica o alergia. Un nutricionista podrá orientarnos sobre la cantidad adecuada de consumo y la mejor forma de integrarlo en nuestra alimentación, personalizando las recomendaciones según nuestras necesidades individuales.

El tejocote, un fruto humilde pero poderoso, nos invita a redescubrir la riqueza de la naturaleza mexicana y a aprovechar sus bondades para una vida más sana y plena. No dejemos pasar la oportunidad de incluir este tesoro nutricional en nuestra mesa y disfrutar de todos sus beneficios.

Fuente: El Heraldo de México