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12 de mayo de 2025 a las 12:35

Bravo: Talento Mexicano Brilla en Bellas Artes

Una noche excepcional se vivió en el Palacio de Bellas Artes. No solo por el resonar de las notas de Verdi en la magistral obra Rigoletto, sino por la conjunción de talentos mexicanos que pocas veces se da con tal magnitud. Dos astros de la ópera internacional, Alfredo Daza y Arturo Chacón-Cruz, brillaron con luz propia, ofreciendo una interpretación que resonará por mucho tiempo en la memoria de los asistentes.

El barítono Alfredo Daza, reconocido mundialmente por su dominio del repertorio verdiano, encarnó a Rigoletto con una potencia vocal que estremeció al público. Su interpretación, cargada de emotividad, reveló la complejidad del bufón, un personaje torturado por el amor a su hija y la lealtad a un duque disoluto. Si bien la escenografía pudo haber presentado algunos desafíos para el desarrollo escénico, la fuerza de su voz, especialmente en el conmovedor "Cortigiani", compensó con creces cualquier limitación, logrando transmitir la intensidad del drama verdiano. Daza, un habitual de los grandes escenarios operísticos, demostró una vez más por qué es considerado uno de los máximos exponentes de su generación.

Por su parte, Arturo Chacón-Cruz, el tenor sonorense que ha conquistado los teatros del mundo, deslumbró con su interpretación del Duque de Mantua. Su carisma, su dominio escénico y la potencia de su voz dieron vida a este personaje encantador y mujeriego, tan característico de la obra de Verdi. La ovación del público culminó en un bis de la celebérrima aria "La donna è mobile", un momento excepcional que convirtió la noche en una verdadera fiesta de la ópera. Chacón-Cruz, con 25 años de trayectoria que celebrará próximamente, demostró la madurez artística y el histrionismo que lo han convertido en un referente de la ópera a nivel internacional.

Pero la magia de la noche no se limitó al talento de Daza y Chacón-Cruz. Las sopranos mexicanas Leticia de Altamirano y Guadalupe Paz completaron un cuarteto vocal de excelencia, aportando su brillo y talento a una puesta en escena compleja y demandante. Sus voces, llenas de matices y expresividad, se fusionaron con las de sus compañeros para crear momentos de gran belleza musical, elevando la obra a un nivel de excepcionalidad.

Esta excepcional conjunción de talentos mexicanos en una producción de la Compañía Nacional de Ópera, confirma el vigor y la calidad de la escena operística en nuestro país. Una oportunidad imperdible para los amantes de la ópera, que podrán disfrutar de esta puesta en escena de Rigoletto hasta el 18 de mayo. Una fecha que sin duda marcará un hito en la historia de la ópera en México. No se pierdan la oportunidad de ser testigos de la grandeza de estos artistas.

Fuente: El Heraldo de México