11 de mayo de 2025 a las 16:25
Secretos oscuros tras la muerte de Paloma y Josué
El silencio que envolvía a la familia Salvatierra se ha roto, dejando al descubierto un torbellino de dolor, incertidumbre y acusaciones en torno al brutal asesinato de Josué, de tan solo 14 años, y su novia Paloma, de 16. La versión del pastor Omar Gallardo, padre de Paloma, sobre la supuesta implicación de ciudadanos mexicanos y colombianos en el crimen, ha sembrado la discordia y la confusión en un caso que clama por justicia. Carolina Maldonado, madre de Josué, recuerda con angustia las palabras del pastor en los primeros días tras el hallazgo de los cuerpos en un terreno baldío de Florencio Varela: “Nos vimos en la comisaría y él ya decía que era trata de personas y hablaba de mexicanos y colombianos”. Estas declaraciones, cargadas de especulación, contrastan radicalmente con la hipótesis que maneja la familia Salvatierra, quienes creen firmemente que los jóvenes fueron asesinados en el mismo terreno baldío donde fueron encontrados, víctimas de una violencia brutal que les arrebató la vida a golpes.
El dolor de la pérdida se entremezcla con la indignación ante la teoría planteada por el pastor Gallardo. Según la madre de Josué, en las primeras conversaciones tras la tragedia, el pastor insinuó que el propio Josué habría planeado el encuentro en el terreno baldío con la intención de abusar sexualmente de Paloma. “Lo primero que le pasó por la cabeza a Omar es que mi hijo quiso abusar de Paloma y por eso la llevó al campito”, declara Carolina con la voz quebrada por la impotencia. “Yo quiero justicia y a los verdaderos responsables”, añade con firmeza, reclamando que la investigación se centre en encontrar a los culpables reales y no en difamar la memoria de su hijo.
La tragedia cobra aún mayor dramatismo al revelarse los mensajes de WhatsApp intercambiados entre Paloma y Josué antes del fatídico encuentro. En ellos, la joven expresaba su temor a ir al terreno baldío, un lugar conocido por su peligrosidad. “Nos pueden robar y matar”, advertía Paloma. Sin embargo, Josué, por razones que aún se desconocen, insistió en ir al lugar, ignorando las premoniciones de su novia. Estos mensajes, recuperados de los teléfonos de las víctimas, añaden una capa de misterio al caso y plantean interrogantes sobre las circunstancias que llevaron a los jóvenes a ese lugar.
A casi cuatro meses del doble homicidio, la investigación sigue abierta, pero con escasos avances. Hasta el momento, solo una persona ha sido identificada como sospechosa, debido a su conexión con Josué a través del número de teléfono del joven. La policía investiga si se trata de una duplicación de la línea o si el sospechoso tenía en su poder el teléfono original. La incertidumbre se cierne sobre el caso, mientras las familias de las víctimas exigen respuestas y justicia. La sombra de la duda y la especulación dificultan el proceso de investigación, dejando a la comunidad conmocionada y a la espera de que se esclarezcan los hechos y se haga justicia. La lucha por la verdad apenas comienza, y la esperanza de encontrar a los responsables se mantiene viva en el corazón de quienes lloran la pérdida de Paloma y Josué.
Fuente: El Heraldo de México