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11 de mayo de 2025 a las 06:45
Jimmy Carwyle, el acosador de Aniston, en corte sin camisa.
La tranquilidad de las colinas de Bel Air se vio interrumpida el pasado lunes por un incidente que ha puesto en relieve, una vez más, la vulnerabilidad de las figuras públicas ante el acoso. Jimmy Wayne Carwyle, de 48 años, irrumpió la paz de la afamada actriz Jennifer Aniston al estrellar su vehículo contra la entrada de su residencia. Si bien la actriz se encontraba en casa en el momento del incidente, afortunadamente, el rápido accionar de su equipo de seguridad privada logró detener a Carwyle hasta la llegada de las autoridades. Este perturbador episodio no es un hecho aislado, sino la culminación de una serie de actos de acoso que, según las autoridades, se remontan a marzo de 2023.
La imagen de Carwyle en su comparecencia ante el tribunal el 8 de mayo, desaliñado, sin camisa y envuelto en una manta, ha dado la vuelta al mundo. Más allá de lo impactante de la escena, su aspecto y su silencio durante la audiencia apuntan a un posible desequilibrio mental, un factor que será crucial en el desarrollo del caso. El juez Keith L. Schwartz, consciente de la complejidad de la situación, ordenó una evaluación psicológica para determinar la competencia de Carwyle para enfrentar los cargos que se le imputan: acoso, vandalismo y amenaza de causar daños corporales graves. Mientras tanto, una orden de alejamiento le impide cualquier tipo de contacto con la actriz.
La investigación ha revelado un patrón de acoso preocupante. Mensajes de voz, correos electrónicos y publicaciones en redes sociales dirigidas a Aniston, donde Carwyle la llamaba su esposa y afirmaba que estaban destinados a estar juntos, dibujan un escenario inquietante. Las declaraciones de su esposa separada, Julia Carwyle, añaden un matiz aún más complejo al afirmar que el acusado se cree Jesucristo y considera a Aniston su reina. Estas revelaciones plantean interrogantes sobre la salud mental de Carwyle y la necesidad de un abordaje integral de su caso.
El hermetismo en torno a la reacción de Jennifer Aniston es palpable. Si bien un miembro de su equipo legal estuvo presente en la audiencia, evitó hacer declaraciones a la prensa. Del mismo modo, los portavoces de la actriz no han respondido a las insistentes preguntas de los medios. Este silencio, comprensible dada la delicada situación, no ha hecho sino aumentar el interés público y la especulación en torno al impacto emocional que este incidente ha tenido en la protagonista de "The Morning Show".
La residencia de Aniston, una joya arquitectónica de estilo modernista ubicada en una de las zonas más exclusivas de Bel Air, se convirtió en el escenario de este lamentable suceso. Adquirida en 2012 por aproximadamente 21 millones de dólares, la propiedad, con sus más de 3,4 acres de terreno, ha sido elogiada por publicaciones como Architectural Digest por su diseño y paisajismo contemporáneo. Ahora, este remanso de paz se ve ensombrecido por la intrusión y la violencia.
Este no es el primer encuentro de Jennifer Aniston con el acoso. En 2010, obtuvo una orden de alejamiento contra Jason Peyton, un hombre que fue arrestado por merodear cerca de su casa con un objeto afilado y cinta adhesiva, convencido de que mantenía una relación con la actriz. Estos episodios reiteran la necesidad de reforzar las medidas de seguridad para las figuras públicas y de abordar el problema del acoso con la seriedad que merece.
La Unidad de Manejo de Amenazas del Departamento de Policía de Los Ángeles se encuentra a cargo de la investigación, y la oficina del fiscal ha enfatizado la gravedad de los delitos de acoso, considerándolos una amenaza significativa para la seguridad pública. La próxima audiencia de Carwyle, programada para el 22 de mayo en el Tribunal de Salud Mental de Hollywood, será un momento clave para determinar el futuro del caso y el destino de un hombre aparentemente perdido en los laberintos de su mente. Mientras tanto, la incertidumbre y la preocupación se mantienen en el aire, esperando que la justicia determine el curso de acción apropiado y que Jennifer Aniston pueda recuperar la tranquilidad en su hogar.
Fuente: El Heraldo de México