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11 de mayo de 2025 a las 22:05

EEUU y China: ¿Fin de la guerra comercial?

La sombra de la guerra comercial, que se cernía amenazante sobre la economía global desde los tiempos de la administración Trump, parece estar disipándose. Tras dos días de intensas negociaciones a puerta cerrada en la neutral Ginebra, Estados Unidos y China han anunciado "avances sustanciales", un bálsamo de esperanza para un mundo que ha observado con creciente preocupación el pulso entre las dos potencias económicas.

Recordemos que este conflicto, originado por la imposición de aranceles a las importaciones globales por parte del expresidente Trump, escaló rápidamente hasta convertirse en una guerra comercial en toda regla, con China respondiendo con contundentes medidas de represalia. El intercambio de golpes arancelarios no solo afectó a las dos naciones involucradas, sino que generó un efecto dominó que desestabilizó los mercados internacionales y tensó las cadenas de suministro globales.

El optimismo cauteloso que emana de Ginebra se basa en las declaraciones del secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, quien calificó las conversaciones como "productivas" y habló de "avances sustanciales". Si bien se reservó los detalles para una "sesión informativa completa" prometida para el lunes, el simple hecho de utilizar un lenguaje tan positivo sugiere un cambio significativo en el tono de las negociaciones.

Aún más alentador es el comentario del representante de comercio estadounidense, Jamieson Greer, quien minimizó la magnitud de las diferencias entre ambos países. Afirmar que las discrepancias no son "tan grandes como podíamos imaginar" abre la puerta a la posibilidad de un acuerdo que beneficie a ambas partes y, por extensión, a la economía mundial.

Estas declaraciones contrastan con la retórica incendiaria que caracterizó la fase inicial de la guerra comercial. La beligerancia de entonces parece haber dado paso a un pragmatismo que reconoce la interdependencia económica entre las dos naciones y la necesidad de encontrar un terreno común.

Es importante destacar que este encuentro en Ginebra representa la reunión de más alto nivel entre Estados Unidos y China desde el regreso a la Casa Blanca de Donald Trump. El hecho de que se haya elegido Suiza, un país conocido por su neutralidad y su tradición diplomática, como sede de las conversaciones, subraya la importancia que ambas partes otorgan a la búsqueda de una solución negociada.

Aunque el camino hacia un acuerdo definitivo aún puede ser largo y complejo, los avances anunciados en Ginebra representan un paso crucial en la dirección correcta. La comunidad internacional espera con impaciencia los detalles de la "sesión informativa completa" del lunes, con la esperanza de que confirmen el inicio de una nueva era de cooperación económica entre las dos mayores potencias del mundo. El fantasma de la guerra comercial, aunque no ha desaparecido por completo, parece estar retrocediendo, abriendo paso a la posibilidad de un futuro más próspero y estable para todos. La prudencia y el optimismo se entrelazan en estos momentos, mientras el mundo observa con atención los próximos movimientos de los gigantes económicos. El futuro de la economía global, en gran medida, depende de ello.

Fuente: El Heraldo de México