11 de mayo de 2025 a las 17:35
Descanse en paz, leyenda celeste.
La tragedia que truncó la leyenda de Cesáreo Victorino, el '10' eterno de Cruz Azul, sigue resonando en los corazones de la afición cementera. No solo se perdió a un futbolista excepcional, un mago del mediocampo que orquestó la época dorada de la Máquina, sino también a un ser humano admirable que comenzaba a forjar su camino como director técnico. Aquel fatídico 19 de junio de 1999, el destino se ensañó con el ídolo, arrebatándole la vida en un accidente automovilístico cuando regresaba con el equipo de Pachuca de la Segunda División de un partido en Cuernavaca. La noticia conmocionó al país, dejando un vacío irreparable en el fútbol mexicano.
Recordar a Cesáreo es evocar la magia del fútbol en su máxima expresión. Un mediocampista ofensivo con la visión de un estratega y la precisión de un cirujano, capaz de tejer jugadas magistrales y dejar a sus compañeros frente al arco con pases milimétricos. Su número '10' se convirtió en sinónimo de talento y liderazgo, guiando a Cruz Azul a la conquista de cuatro títulos de liga, formando parte de aquella generación dorada que escribió con letras de oro la historia del club en la década de los 70. El tricampeonato, una hazaña que aún resuena en la memoria colectiva, tuvo en Victorino a uno de sus principales artífices.
Más allá de los títulos y las estadísticas, Cesáreo Victorino trascendió el terreno de juego. Su entrega, su pasión y su amor por la camiseta cementera lo convirtieron en un ídolo indiscutible, un referente para las nuevas generaciones de futbolistas. Su legado se extiende más allá de las canchas, inspirando a miles de jóvenes a perseguir sus sueños con la misma dedicación y entrega que él demostró a lo largo de su carrera.
Su paso por la Selección Nacional también dejó huella, participando en eventos de gran envergadura como los Juegos Panamericanos de Winnipeg en 1967, donde México se alzó con la medalla de oro, y los Juegos Olímpicos de México 68, obteniendo el bronce. Su talento brilló con luz propia en el escenario internacional, dejando constancia de su calidad y representando con orgullo los colores de su país.
El accidente que truncó su vida y la de otros integrantes del equipo de Pachuca dejó una profunda herida en el fútbol mexicano. La pérdida de un talento como el de Cesáreo Victorino fue un golpe duro para la comunidad deportiva, pero su recuerdo permanece vivo en la memoria de quienes tuvieron la fortuna de presenciar su magia en el terreno de juego. Su nombre se inscribe con letras doradas en la historia del fútbol mexicano, un ejemplo de pasión, talento y entrega que seguirá inspirando a futuras generaciones. Su legado, más allá de los títulos y las estadísticas, reside en la huella imborrable que dejó en el corazón de la afición. Cesáreo Victorino, el '10' eterno de Cruz Azul, un nombre que jamás se olvidará.
Fuente: El Heraldo de México