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12 de mayo de 2025 a las 01:40

Alimentos y Medicamentos: Combinaciones Peligrosas

La interacción entre alimentos y medicamentos es un tema crucial que a menudo pasa desapercibido. Damos por sentado que lo que comemos no influye en la efectividad de nuestros tratamientos, pero la realidad es que ciertos alimentos pueden interferir significativamente en la forma en que nuestro cuerpo procesa los fármacos. Desde un simple café hasta una cena abundante, nuestras elecciones alimenticias pueden marcar la diferencia entre una recuperación exitosa y una menos efectiva, e incluso, en algunos casos, desencadenar efectos secundarios indeseados.

La Cofepris, a través de su labor de divulgación en plataformas como TikTok, ha puesto el dedo en la llaga sobre esta problemática, destacando cómo la cafeína, presente en el café y otras bebidas, puede disminuir la absorción de componentes esenciales presentes en algunos medicamentos, como la tiroxina, el hierro, la vitamina D y el calcio. Imaginemos el impacto que esto puede tener en pacientes que dependen de estos medicamentos para regular su tiroides, combatir la anemia o mantener la salud ósea. Perder parte de la eficacia del tratamiento por la ingesta de una bebida tan común como el café puede tener consecuencias a largo plazo.

Otro ejemplo sorprendente es el del té verde. Si bien es conocido por sus beneficios antioxidantes gracias a las catequinas, estas mismas sustancias pueden inhibir la acción de medicamentos como la metformina, crucial para el control de la diabetes tipo 2, y la atorvastatina, fundamental en la prevención de enfermedades cardiovasculares. Para quienes dependen de estos fármacos, un simple té verde puede comprometer su bienestar.

La lista continúa con los antidepresivos. Quienes los consumen deben prestar especial atención a su dieta, evitando alimentos ricos en tiramina, como quesos curados, carnes procesadas, conservas, habas y bebidas alcohólicas. La tiramina puede interactuar con estos medicamentos y provocar un aumento peligroso de la presión arterial, llegando incluso a desencadenar crisis hipertensivas.

Incluso los antiácidos, que tomamos para aliviar la acidez y la indigestión, pueden ver su eficacia comprometida por ciertos alimentos. El ajo, el chocolate, las bebidas con cafeína, el té, los refrescos y, por supuesto, los picantes, pueden interferir con el mecanismo de acción de estos medicamentos, dificultando su capacidad para regular la digestión.

El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) también se ha pronunciado al respecto, recordándonos que la mayoría de los medicamentos se absorben en el intestino o el estómago. Por lo tanto, la interacción con los alimentos que ingerimos es inevitable y debe ser considerada. No se trata de demonizar ningún alimento en particular, sino de ser conscientes de cómo nuestras elecciones dietéticas pueden influir en la eficacia de nuestros tratamientos.

Ante esta realidad, es fundamental consultar con nuestro médico o farmacéutico sobre las posibles interacciones entre nuestros medicamentos y nuestra alimentación. Una simple conversación puede marcar la diferencia en la efectividad de nuestro tratamiento y en nuestra salud en general. Informarse es el primer paso para un cuidado integral y responsable. No dudemos en preguntar y en tomar decisiones informadas que nos permitan aprovechar al máximo los beneficios de nuestros medicamentos y cuidar de nuestro bienestar.

Fuente: El Heraldo de México