10 de mayo de 2025 a las 05:20
Niñera Montessori golpea a 24 bebés
La sombra de la sospecha se cierne sobre Twickenham Green. Lo que parecía un refugio seguro para los más pequeños, la guardería Montessori Riverside, se ha convertido en el escenario de una pesadilla. Roksana Lecka, una joven de tan solo 22 años, enfrenta 24 acusaciones de crueldad infantil, un número que hiela la sangre y que contrasta con la imagen de dulzura que proyectan las guarderías. La fiscalía ha presentado un caso estremecedor, con imágenes que muestran el sufrimiento de los bebés, sus llantos desconsolados, los rastros de pellizcos y golpes en sus frágiles cuerpos. Imaginen la angustia de los padres al presenciar estas escenas, al ver a sus hijos, a quienes confiaron al cuidado de la guardería, retorcerse de dolor bajo el supuesto cuidado de Lecka. El juicio, que se desarrolla en el Tribunal de la Corona de Kingston, se prevé largo y complejo, con una duración estimada de cinco semanas. La fiscal Tracy Ayling KC ha delineado la cronología de los hechos, desde la contratación de Lecka el 31 de enero de 2024 hasta el fatídico 28 de junio del mismo año, día en que las cámaras de seguridad registraron los abusos. Inicialmente, Lecka no despertó ninguna sospecha. Se presentaba como una trabajadora diligente, con aparente vocación por el cuidado infantil. Nada hacía presagiar la crueldad que se escondía tras esa fachada. Sin embargo, la realidad salió a la luz de la manera más dolorosa. Las grabaciones de las cámaras de seguridad revelan una serie de maltratos que van desde pellizcos y golpes hasta zarandeos violentos. Las lesiones encontradas en los niños, arañazos, marcas rojas e inflamaciones, corroboran el horror vivido entre las paredes de la guardería.
El caso ha conmocionado a la comunidad. La confianza depositada en la guardería Riverside se ha roto en mil pedazos. Padres angustiados buscan respuestas, justicia para sus hijos. ¿Cómo pudo suceder algo así? ¿Cómo pudo una persona encargada del cuidado de los más vulnerables infligirles semejante sufrimiento? La defensa de Lecka argumenta su inocencia en la mayoría de los cargos, admitiendo solo dos de ellos. Sin embargo, la evidencia presentada por la fiscalía parece contundente. Las imágenes de los niños llorando, las marcas en sus cuerpos, el testimonio del personal de la guardería, todo apunta hacia una realidad desgarradora. El juicio continúa, y la sociedad espera con impaciencia el veredicto. Mientras tanto, el caso de Roksana Lecka sirve como un recordatorio de la importancia de la vigilancia y la protección de los más pequeños, de la necesidad de asegurar que los lugares destinados a su cuidado sean realmente espacios seguros y libres de cualquier tipo de violencia. La cifra de 1900 libras, el salario que percibía Lecka, resulta irónicamente insignificante frente al daño irreparable que presuntamente ha causado. El dinero no puede comprar la tranquilidad de los padres ni la salud física y emocional de los niños afectados. Este caso nos invita a reflexionar sobre la responsabilidad que tenemos como sociedad en la protección de la infancia, a exigir medidas más estrictas para prevenir y sancionar cualquier forma de maltrato infantil, y a brindar apoyo a las familias que han sido víctimas de esta terrible realidad. La justicia debe prevalecer, y los responsables deben rendir cuentas por sus actos.
Más allá de la sentencia, la herida emocional que este caso ha dejado en la comunidad tardará mucho tiempo en sanar. La confianza rota, el miedo y la incertidumbre son sentimientos que perduran. Es fundamental que las autoridades competentes investiguen a fondo las circunstancias que permitieron que estos abusos ocurrieran y que se implementen medidas para garantizar que situaciones similares no se repitan en el futuro. El bienestar de los niños debe ser siempre la prioridad.
Fuente: El Heraldo de México