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10 de mayo de 2025 a las 21:30
Madres buscan justicia: Marcha por los desaparecidos
El eco de sus voces resonaba en las calles de Morelia este 10 de mayo, un día que para muchas madres debería ser de celebración, pero que para ellas se ha transformado en un grito desgarrador que exige justicia. No eran flores ni festejos lo que buscaban, sino respuestas, un atisbo de esperanza en la búsqueda incansable de sus seres queridos. Bajo el sol implacable, madres de personas desaparecidas marcharon desde el corazón del Centro Deportivo Ejército de la Revolución, “El Venustiano”, cargando con el peso insoportable de la ausencia, con la angustia que carcome el alma ante la incertidumbre. Cada paso era un clamor, una súplica silenciosa que resonaba en el asfalto, un recordatorio doloroso de las miles de historias truncadas por la violencia.
Sus rostros, marcados por la preocupación y el dolor, reflejaban la tragedia que azota a México, un país donde la cifra de desaparecidos asciende a la escalofriante cantidad de 127 mil personas, una estadística que se traduce en vidas destrozadas, familias fracturadas y un futuro incierto. En Michoacán, la cifra de 6 mil desaparecidos se convierte en un puñal que atraviesa el corazón de la sociedad, una herida abierta que supura dolor e impotencia.
Frente a la 21 Zona Militar, el acto cobró una fuerza simbólica aún mayor. Los rostros de los desaparecidos, impresos en lonas y pancartas, observaban a los soldados, a las autoridades, a la sociedad entera, como un recordatorio constante de la deuda pendiente, de la justicia que se les niega. “¿Dónde están?”, se preguntaban las madres, con la voz quebrada por el llanto, pero con la firmeza de quienes se niegan a rendirse. Sus palabras, cargadas de dolor e indignación, resonaban como un eco en la conciencia colectiva: "47 personas desaparecen cada día en México. La impunidad manda el mensaje de que están permitidas".
Dora Jaimes, representante del Comité de Familiares de Personas Detenidas Desaparecidas (COFADDEM), señaló el incremento de los homicidios disfrazados de desapariciones, una realidad brutal que evidencia la complejidad del problema y la necesidad de estrategias más efectivas para combatirlo. "Te desaparezco momentáneamente y apareces muerto", una frase lapidaria que describe la crueldad con la que opera el crimen organizado en connivencia, muchas veces, con las propias autoridades.
El testimonio desgarrador de una madre resonó con especial fuerza entre los asistentes. Con la voz entrecortada por la emoción, relató cómo este día, antes de la desaparición de su hijo, era una fecha de alegría familiar. Ahora, se ha convertido en una herida abierta, una jornada de búsqueda y de gritos que exigen justicia. "Marchábamos porque antes nuestras manos abrazaban, ahora cavan la tierra buscando huesos". Una imagen desoladora que refleja el drama que viven miles de familias en México.
La marcha culminó frente al Congreso del Estado, donde las madres exigieron la creación de una ley estatal en materia de desaparición forzada, una herramienta jurídica que les permita acceder a la justicia, a la verdad y a la reparación del daño. Su lucha no se limita a la búsqueda de sus seres queridos, sino que se extiende a la construcción de un país donde la vida tenga valor, donde la justicia no sea un privilegio, sino un derecho fundamental. Su perseverancia, su coraje y su amor incondicional son un ejemplo para todos, un llamado a la acción para construir una sociedad más justa y solidaria. La lucha continúa, el clamor de las madres no se silenciará hasta que todos los desaparecidos regresen a casa.
Fuente: El Heraldo de México