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10 de mayo de 2025 a las 14:35
El adiós silencioso: duelo gestacional
El silencio que rodea la pérdida gestacional es ensordecedor. Un dolor invisible que carcomen muchas mujeres y familias, un tabú que impide la sanación. Las cifras, frías y contundentes, nos muestran la magnitud del problema: 67.5 de cada 100,000 mujeres en edad fértil en México experimentaron esta dolorosa realidad en 2023. Detrás de cada número, hay una historia, un sueño roto, un vínculo truncado. No son simples estadísticas, son vidas, son familias que enfrentan un duelo silenciado.
Imaginen la alegría de una mujer al descubrir que lleva una nueva vida en su interior, las ilusiones que construye, los planes que teje alrededor de ese ser que crece dentro de ella. Y de pronto, todo se desvanece. La pérdida gestacional no es solo la pérdida de un feto, es la pérdida de un hijo, de un futuro, de la maternidad anhelada. Es un vacío que se instala en el alma, una herida que tarda en cicatrizar.
La falta de reconocimiento social de este duelo lo hace aún más difícil de sobrellevar. Muchas mujeres se sienten solas, incomprendidas, culpables. La sociedad, en su afán de proteger, a menudo opta por el silencio, por evitar el tema, creyendo erróneamente que así se alivia el dolor. Pero el silencio solo profundiza la herida, aisla a las mujeres en su sufrimiento y perpetúa el estigma.
Es fundamental romper este silencio, hablar abiertamente de la pérdida gestacional, validar el dolor de las mujeres y sus familias, ofrecerles el apoyo y la comprensión que necesitan. No hay palabras mágicas que puedan borrar el dolor, pero sí hay gestos, palabras de aliento, abraços que pueden ayudar a transitar este difícil camino.
Los datos del INEGI nos muestran que este problema afecta a mujeres de todas las edades y estratos sociales, pero especialmente a las mujeres jóvenes, entre 20 y 24 años. Es crucial que estas mujeres tengan acceso a información, a atención médica de calidad y a apoyo psicológico para afrontar la pérdida y planificar futuros embarazos.
El duelo por la pérdida gestacional es un proceso complejo y personal. No hay un tiempo establecido para superarlo, cada mujer lo vive de manera diferente. Algunas necesitan hablar, otras prefieren el silencio, algunas buscan consuelo en la religión, otras en la terapia. Lo importante es respetar los tiempos de cada una, ofrecerles un espacio seguro para expresar sus emociones y acompañarlas en su proceso de sanación.
Es necesario crear redes de apoyo, grupos de ayuda donde las mujeres puedan compartir sus experiencias, sentirse comprendidas y acompañadas por otras que han pasado por lo mismo. También es fundamental la formación de profesionales de la salud, para que puedan brindar una atención empática y comprensiva a las mujeres que sufren una pérdida gestacional.
No podemos seguir ignorando esta realidad. Es hora de romper el silencio, de visibilizar el dolor, de ofrecer apoyo y comprensión. Es hora de acompañar a las mujeres y familias que atraviesan esta difícil experiencia y ayudarlas a encontrar la luz al final del túnel. La pérdida gestacional es un duelo silencioso, pero no tiene por qué ser un duelo solitario.
Fuente: El Heraldo de México