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10 de mayo de 2025 a las 23:55

Domina el calor: Alimentos frescos y saludables

El calor implacable que azota México, desde las costas del Pacífico hasta el norte desértico, pone a prueba la capacidad de las familias para mantener sus alimentos frescos y, sobre todo, seguros. Con temperaturas que se disparan por encima de los 35 grados, la descomposición de productos perecederos como lácteos, frutas y verduras se acelera dramáticamente, convirtiéndose en una preocupación latente en miles de hogares. No se trata solo de tener acceso a los alimentos, sino de conservarlos adecuadamente para garantizar la seguridad alimentaria, como advierten las expertas. En esta época de calor extremo, el riesgo de contaminación por bacterias como la Salmonella y la Listeria se multiplica, incrementando la incidencia de enfermedades gastrointestinales, según alertas del Instituto Nacional de Salud Pública. Por lo tanto, las estrategias de conservación de alimentos se convierten en una herramienta esencial de prevención sanitaria.

Contrario a lo que muchos piensan, mantener la frescura de los alimentos durante la ola de calor no requiere grandes inversiones ni complicados procedimientos. A continuación, te presentamos cinco trucos sencillos pero efectivos que te ayudarán a proteger la salud de tu familia, evitar el desperdicio de comida y, en última instancia, resistir a los desafíos de un clima cada vez más adverso.

El refrigerador: un aliado estratégico (y no un almacén caótico): Aunque parezca obvio, la organización interna del refrigerador es crucial. Las expertas en alimentación insisten en que un refrigerador ordenado es un refrigerador eficiente. Recuerda: la zona más fría es la parte inferior o el estante de abajo, ideal para carnes y pescados, siempre bien protegidos en recipientes herméticos o envueltos cuidadosamente. Frutas y verduras, por su parte, deben ir en los cajones inferiores, diseñados para mantener la humedad óptima sin congelarlas.

Rescatando la sabiduría ancestral: la conservación sin refrigeración: Mucho antes de la electricidad, nuestras abuelas ya dominaban el arte de conservar alimentos. Hoy, estas técnicas ancestrales resurgen como alternativas sostenibles y prácticas, especialmente útiles en zonas con altas temperaturas o cortes de energía. La fermentación, la deshidratación, el encurtido y la salmuera son solo algunos ejemplos. Imagina las posibilidades: chiles en vinagre, zanahorias encurtidas, frutas deshidratadas para una colación saludable… ¡Las opciones son infinitas y deliciosas!

Compras inteligentes, despensas organizadas: Llenar el refrigerador como si fuera una despensa infinita es un error común que se vuelve contraproducente con el calor. La clave está en optimizar las compras: adquirir porciones más pequeñas y frecuentes, privilegiando los mercados y tianguis locales. Esto no solo garantiza la frescura de los alimentos, sino que también reduce el desperdicio y apoya la economía local. Además, una despensa bien organizada es fundamental. Almacena legumbres y cereales en frascos de vidrio herméticos, evita dejar paquetes abiertos y mantén a la mano solo lo indispensable. El pan, por ejemplo, se conserva mejor fuera del refrigerador, en bolsas de tela o paneras que permitan la circulación del aire.

Hidratación y protección natural para frutas y verduras: Las altas temperaturas son especialmente agresivas con las frutas y verduras. Aprender a hidratarlas y protegerlas de forma natural es esencial para prolongar su frescura. Un truco sencillo es envolverlas en paños húmedos y guardarlas en el cajón de las verduras. Para verduras de hoja verde, puedes colocarlas en un recipiente con agua, como si fueran flores, para mantenerlas turgentes y frescas. También puedes rociarlas con agua periódicamente. Recuerda que una buena ventilación es clave para evitar la acumulación de humedad y la proliferación de moho.

El congelador: un aliado subestimado: El congelador no es un simple depósito de hielo, sino un aliado invaluable para la conservación de alimentos, siempre que se utilice con estrategia. Congelar no deteriora el sabor ni el valor nutricional de los alimentos, al contrario, los preserva. La clave está en la técnica: porciona los alimentos antes de congelarlos, utiliza recipientes herméticos o bolsas de congelación para evitar la quemadura por frío y etiqueta cada paquete con la fecha de congelación para un mejor control. Puedes congelar desde frutas y verduras hasta carnes, pescados, caldos y salsas caseras. ¡Aprovecha al máximo este recurso!

Fuente: El Heraldo de México