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10 de mayo de 2025 a las 18:00

Adiós a una Voz: Mario Sotelo

El mundo de la música regional mexicana se viste de luto. Una sombra de tristeza se cierne sobre los escenarios y las radios, tras la repentina y trágica partida de Mario Sotelo, la inconfundible voz de "Los Caminantes". El eco de sus interpretaciones, que por décadas resonaron con la fuerza del sentimiento y la pasión de la tierra, se ha apagado abruptamente en las costas guatemaltecas.

La noticia, como una ola imprevista, ha golpeado con fuerza a sus seguidores, quienes aún incrédulos, se aferran al recuerdo de sus canciones, convertidas ahora en un conmovedor epitafio. "Dos cartas y una flor", "Para qué quieres volver", "Lágrimas al recordar"… melodías que marcaron generaciones, himnos de amor y desamor que acompañaron fiestas, serenatas y momentos íntimos, hoy se escuchan con un nudo en la garganta.

El fatídico accidente, ocurrido en la playa El Semillero, en Escuintla, Guatemala, deja un vacío imposible de llenar en la agrupación que lo vio brillar. "Los Caminantes", quienes compartieron escenario y vida con Mario, han expresado su profundo dolor a través de un conmovedor mensaje en redes sociales, despidiendo a su compañero, amigo y hermano. Palabras que apenas alcanzan a reflejar la magnitud de la pérdida, la tristeza de un adiós inesperado que ha dejado a la música mexicana sin una de sus voces más queridas.

Las circunstancias que rodean su fallecimiento aún se encuentran bajo investigación por las autoridades guatemaltecas. Sin embargo, más allá de los detalles del suceso, lo que permanece es el impacto de su partida. La comunidad artística, colegas, amigos y admiradores se unen al duelo, recordando a Mario no solo por su talento innegable, sino también por su calidad humana, por la calidez de su trato y la pasión que entregaba en cada presentación.

Resulta particularmente conmovedor revisar sus últimas publicaciones en redes sociales. Apenas unos días atrás, Mario compartía la alegría de una reunión familiar, celebrando el cumpleaños de su hermano Alejandro. Una imagen llena de vida, de cariño fraternal, que contrasta dolorosamente con la noticia de su repentino fallecimiento. Un recordatorio de la fragilidad de la vida, de la importancia de valorar cada instante, cada encuentro, cada melodía.

El legado de Mario Sotelo, sin embargo, trascenderá el dolor de su ausencia. Sus canciones seguirán resonando en los corazones de quienes las amaron, su voz seguirá viva en la memoria colectiva, y su recuerdo se mantendrá como un testimonio de la pasión y el talento que entregó a la música mexicana. Un artista que, aunque físicamente ya no esté presente, seguirá caminando por siempre en el sendero de la canción ranchera. Su música, como una semilla sembrada en el fértil terreno del corazón, seguirá floreciendo en cada nota, en cada verso, en cada recuerdo. Un adiós doloroso, sin duda, pero también una oportunidad para celebrar la vida y la obra de un artista que dejó una huella imborrable en la música de México.

Fuente: El Heraldo de México