9 de mayo de 2025 a las 09:15
¡Sube al Metro de la Política!
La designación de Adrián Rubalcava al frente del Sistema de Transporte Colectivo Metro ha generado un torbellino de opiniones, análisis y especulaciones. Más allá de los debates técnicos sobre su experiencia en movilidad, su nombramiento pone de manifiesto la compleja intersección entre la política y la gestión pública, especialmente en una ciudad tan vibrante y demandante como la Ciudad de México. El Metro, no solo es la columna vertebral del transporte capitalino, sino también un termómetro social y político. Su correcto funcionamiento impacta directamente en la vida de millones de personas, influyendo en su percepción de la gestión gubernamental y, por ende, en el escenario político.
Recordemos que este sistema, con sus millones de usuarios diarios, representa el pulso de la ciudad. Un retraso, una falla, un incidente, se magnifica exponencialmente y resuena en todos los rincones de la capital. Por ello, la figura que encabeza el Metro no solo debe poseer conocimientos técnicos, sino también una gran capacidad de gestión, negociación y liderazgo político. Adrián Rubalcava, con su trayectoria en la alcaldía Cuajimalpa y su experiencia en la arena política, llega con un bagaje que podría ser crucial para navegar las turbulentas aguas de la administración del Metro.
La pregunta que muchos se hacen es si su perfil político será suficiente para enfrentar los desafíos titánicos que le esperan. Desde los accidentes que han marcado la historia reciente del Metro, hasta los problemas de mantenimiento, la modernización de la infraestructura y la necesaria recuperación de la confianza ciudadana, la lista de pendientes es larga y compleja. Sin embargo, la política, en su esencia, es el arte de lo posible, de encontrar soluciones y construir consensos en medio de la adversidad. Y en ese sentido, la habilidad de Rubalcava para tejer alianzas y negociar, podría ser un activo valioso.
Clara Brugada, jefa de Gobierno, ha depositado su confianza en él, en una apuesta que trasciende lo meramente técnico y se adentra en el terreno de lo político. Este nombramiento, sin duda, forma parte de una estrategia más amplia, donde el Metro se convierte en una pieza clave para la gobernabilidad de la ciudad. El éxito de Rubalcava no solo dependerá de su capacidad de gestión, sino también del apoyo y la coordinación con el gobierno central. La ciudadanía espera resultados concretos: un Metro seguro, eficiente y moderno. Y estará atenta a cada paso, cada decisión, cada avance o retroceso. El tiempo, como siempre, será el juez implacable que dictará sentencia sobre la eficacia de esta apuesta política.
El reto para Rubalcava es mayúsculo. No se trata solo de administrar un sistema de transporte, sino de gestionar la movilidad de una metrópoli y, al mismo tiempo, navegar las complejidades del panorama político. La modernización del Metro, la mejora en la seguridad y la recuperación de la confianza ciudadana son imperativos que demandan liderazgo, visión y una gran capacidad de ejecución. ¿Estará Rubalcava a la altura de las circunstancias? Solo el tiempo lo dirá. Lo que es cierto es que los ojos de la ciudad están puestos en él y en cada decisión que tome al frente del STC Metro.
Fuente: El Heraldo de México