9 de mayo de 2025 a las 21:45
Prepárate: ¡Temporada de Alacranes!
Con la llegada del calor, una amenaza silenciosa despierta en nuestros hogares: los alacranes. Estos arácnidos, habitantes habituales de zonas áridas y rocosas, buscan refugio del sol implacable y se aventuran en la búsqueda de mejores condiciones de vida, encontrando en nuestras casas un oasis inesperado. Si bien la gran mayoría de las especies presentes en México son inofensivas, la posibilidad de un encuentro con una de las ocho especies peligrosas nos obliga a tomar precauciones. No se trata de vivir con miedo, sino de informarse y actuar con inteligencia para proteger a nuestros seres queridos.
Las cálidas noches de primavera y verano, especialmente entre abril y junio, se convierten en el escenario perfecto para la aparición de estos pequeños intrusos. El calor los activa, incentivando su búsqueda de pareja y alimento. Precisamente en estos meses, estados como Morelos, Colima, Nayarit, Guerrero, Jalisco y Michoacán registran la mayor incidencia de picaduras, un dato que subraya la importancia de la prevención.
Imaginen por un momento la rutina de un alacrán: durante el día, se refugia de la luz y los depredadores en rincones oscuros y húmedos. Grietas en las paredes, pilas de leña olvidadas en el patio, montones de escombros, ladrillos apilados, maderas abandonadas, tuberías… cualquier espacio pequeño y protegido se convierte en su escondite ideal. Al caer la noche, la historia cambia. Con la oscuridad como aliada, emergen de sus refugios en busca de alimento, aumentando el riesgo de un encuentro indeseado con nosotros.
Dentro de la casa, la amenaza se esconde en los lugares más insospechados. Detrás de un cuadro que adorna la pared, bajo la cómoda del dormitorio, incluso entre la ropa y el calzado que usamos a diario. Por eso, sacudir la ropa de cama antes de dormir y revisar los zapatos antes de calzárselos se convierte en un hábito fundamental, una pequeña acción que puede marcar la diferencia.
Si tenemos la fortuna de contar con un jardín, la precaución debe ser aún mayor. Las maderas caídas, los escombros acumulados, las tejas rotas, los ladrillos dispersos… todos estos elementos se transforman en potenciales escondites para los alacranes. Incluso la corteza de los árboles, las piedras del jardín y cualquier rincón húmedo y oscuro pueden albergar a estos silenciosos visitantes. Prestar atención a los desagües que conectan con las cloacas, asegurar la ventilación de habitaciones y depósitos, y mantener el orden y la limpieza en todas las áreas exteriores son medidas cruciales para minimizar el riesgo.
No se trata de convertir nuestros hogares en fortalezas inexpugnables, sino de adoptar hábitos sencillos pero efectivos. Caminar descalzos, por ejemplo, es una práctica que debemos evitar, especialmente durante la noche. Mantener la casa limpia y ordenada no solo mejora nuestra calidad de vida, sino que también reduce las posibilidades de que un alacrán encuentre un lugar propicio para establecerse. Utilizar guantes al realizar tareas de jardinería, como levantar piedras o cargar leña, añade una capa extra de protección. Pintar las paredes de colores claros facilita la detección de estos arácnidos, y la instalación de mosquiteros en puertas y ventanas impide su acceso al interior de la vivienda.
La prevención es la clave. Informarnos sobre los hábitos de estos animales, conocer sus escondites preferidos y adoptar medidas sencillas de higiene y protección nos permitirá convivir con mayor tranquilidad, disfrutando del calor del verano sin temor a la amenaza silenciosa que se esconde en las sombras.
Fuente: El Heraldo de México