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9 de mayo de 2025 a las 09:30
¿Precios justos o trampa?
La decisión de ampliar los productos sujetos a precios de referencia en las importaciones marca un antes y un después en el panorama del comercio exterior mexicano. No se trata simplemente de una medida administrativa más, sino de una declaración de intenciones: México se blinda contra prácticas desleales que socavan la economía nacional y perjudican a las empresas que operan dentro de la legalidad. Imaginemos un campo de juego donde algunos competidores corren con zapatillas de plomo mientras otros lo hacen con alas en los pies. Esa es la imagen que proyecta un mercado con subvaluaciones sistemáticas. Los precios de referencia nivelan ese terreno, asegurando una competencia justa y equitativa.
Es crucial entender que no se trata de una nueva carga impositiva. No estamos hablando de aranceles adicionales ni de un aumento en los impuestos. La herramienta de los precios de referencia funciona como un semáforo en la aduana: una alerta que se enciende cuando el valor declarado de una mercancía es sospechosamente bajo, muy por debajo de lo que dictan los indicadores del mercado internacional. En ese caso, el importador simplemente debe presentar una garantía, una especie de depósito en garantía, que se le devuelve si se comprueba que el valor declarado es correcto. Es una medida preventiva, no punitiva.
La ampliación a sectores como el papel, cartón, juguetes, muebles, instrumentos musicales y aparatos de alumbrado no es arbitraria. Estudios de mercado y análisis de tendencias comerciales han demostrado la existencia de prácticas de subvaluación en estos rubros, con precios que desafían la lógica y la realidad del mercado global. Estas prácticas, además de afectar la recaudación fiscal, ponen en jaque a la industria nacional, provocando el cierre de empresas, la pérdida de empleos y un efecto dominó que impacta negativamente en toda la cadena productiva.
A nivel internacional, México no está solo en esta lucha por la transparencia y la equidad. Países como Argentina, Brasil, Colombia y Perú, nuestros vecinos en la región, ya implementan sistemas similares con resultados positivos. Incluso la Unión Europea, un referente en materia de comercio internacional, utiliza mecanismos de control para detectar y prevenir las subvaluaciones. Esto demuestra que la preocupación por la competencia desleal es un tema global y que la adopción de medidas preventivas es una tendencia creciente en el mundo.
La implementación de los precios de referencia requiere una estrecha colaboración entre las autoridades aduaneras, los agentes aduanales y los importadores. La transparencia y la comunicación son claves para el éxito de esta iniciativa. Es fundamental que los criterios técnicos para la determinación de los precios de referencia sean claros, accesibles y se basen en datos confiables y metodologías auditables. Asimismo, se debe establecer un canal de diálogo permanente para atender las dudas y resolver las controversias que puedan surgir.
Para los importadores que cumplen con la ley, esta medida representa una garantía de competencia en igualdad de condiciones. Para aquellos que intentan burlar las normas, es una señal clara de que el juego limpio es la única opción. Y para México, es un paso firme hacia un comercio exterior más sólido, transparente y justo, que impulse el crecimiento económico y el desarrollo sostenible.
Fuente: El Heraldo de México