9 de mayo de 2025 a las 06:25
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La inclusión financiera, un motor clave para el desarrollo de México: ¿Cómo impulsar a las PyMEs?
El panorama económico mexicano presenta un contraste significativo: mientras las Pequeñas y Medianas Empresas (PyMEs) representan el motor de la generación de empleo, con más de 19 millones de personas ocupadas, un porcentaje alarmantemente bajo, apenas el 4.4%, tiene acceso a financiamiento bancario. Esta realidad, destacada por el secretario de Hacienda, Edgar Amador Zamora, durante la 88 Convención Bancaria, pone de manifiesto la urgente necesidad de tender puentes entre el sector financiero y estas unidades económicas, vitales para el crecimiento del país. De los millones de PyMEs que conforman el tejido empresarial mexicano, solamente 242 mil logran acceder al crédito, una cifra que nos obliga a reflexionar sobre las barreras que impiden a la mayoría aprovechar las oportunidades de expansión y consolidación.
El desafío es claro: ¿cómo democratizar el acceso al financiamiento y empoderar a las PyMEs para que alcancen su máximo potencial? La respuesta, según el secretario, reside en una colaboración estratégica entre las autoridades financieras, la banca y el gobierno, con el objetivo de cerrar las brechas existentes y construir un ecosistema financiero más inclusivo. El Plan México, con su enfoque en el fortalecimiento del mercado interno y la mejora salarial, se presenta como la hoja de ruta para lograr este objetivo. Más allá de las cifras, este plan representa una apuesta por el futuro de México, un futuro en el que las PyMEs, con el apoyo necesario, puedan convertirse en verdaderos motores de innovación, desarrollo y prosperidad.
No se trata simplemente de inyectar recursos, sino de construir una relación de confianza y acompañamiento entre la banca y las PyMEs. Se requiere un cambio de paradigma, donde se reconozca el valor intrínseco de estas empresas y se diseñen productos financieros a la medida de sus necesidades. Imaginemos un escenario donde cada emprendedor, cada pequeño empresario, tenga la posibilidad de acceder a capital para invertir en tecnología, capacitar a su personal y expandir sus operaciones. Ese es el potencial que el Plan México busca desbloquear.
La apuesta por la soberanía alimentaria y energética, la relocalización de cadenas productivas y el fortalecimiento de los programas de bienestar son piezas clave de este rompecabezas. Al impulsar la producción nacional y reducir la dependencia de importaciones de países sin tratados comerciales, se crea un círculo virtuoso que fortalece el mercado interno y genera mayores oportunidades para las PyMEs. El objetivo no es aislar a México, sino fortalecer su capacidad productiva y garantizar su autonomía en sectores estratégicos.
Las metas del Plan México son ambiciosas: incrementar la inversión, crear empleos de calidad en sectores estratégicos, impulsar el consumo nacional y aumentar el contenido nacional en sectores clave. Para alcanzar estos objetivos, se requiere un compromiso conjunto del sector público y privado. La reducción del tiempo de concreción de inversiones, la promoción de prácticas ambientales, sociales y de gobernanza (ASG) y, crucialmente, garantizar el acceso al financiamiento al 30% de las PyMEs, son los pilares sobre los que se construye este ambicioso proyecto. El acuerdo entre el Banco de México, la Asociación de Bancos de México (ABM) y el Gobierno Federal para incrementar el financiamiento a las PYMES en un 3.5% anual representa un paso firme en esta dirección.
En resumen, el Plan México no es sólo un conjunto de políticas económicas, sino una visión de futuro para México. Una visión donde las PyMEs, con el apoyo necesario, se convierten en protagonistas del crecimiento económico, generando empleo, innovación y prosperidad para todos los mexicanos.
Fuente: El Heraldo de México