9 de mayo de 2025 a las 09:10
México: ¿40 horas y más dignidad laboral?
La promesa de una jornada laboral de 40 horas semanales, anunciada por el secretario del Trabajo en el marco del Día Internacional del Trabajo, resuena con la fuerza de una reivindicación histórica. En un país donde las jornadas se extienden más allá de las 2,200 horas anuales, colocándonos en la cima de la OCDE en este desafortunado ranking, la propuesta del gobierno no solo es una bocanada de aire fresco, sino una necesaria corrección de rumbo hacia la justicia social. Imaginemos el impacto en la vida de millones de mexicanos: padres y madres con más tiempo para sus familias, jóvenes con espacio para la formación y el desarrollo personal, trabajadores con la posibilidad de descansar y recuperar energías.
Este anhelo de una vida laboral más equilibrada, un anhelo compartido por generaciones de trabajadores, se materializa en la propuesta de la Presidenta Claudia Sheinbaum como uno de los pilares de la Cuarta Transformación. No se trata de una dádiva, sino del reconocimiento del valor del trabajo y de la dignidad de la persona trabajadora. Es el fruto de un diálogo, a veces tenso, entre el capital y el trabajo, entre quienes generan la riqueza y quienes la administran. Un diálogo que debe continuar para asegurar una transición justa y efectiva.
La reducción de la jornada laboral no es una simple reducción de horas, es una transformación profunda de la cultura laboral. Implica repensar la organización del trabajo, optimizar los procesos, e invertir en la capacitación y el desarrollo del talento humano. Para las empresas, este cambio puede significar una mayor productividad, una reducción del ausentismo y una mayor fidelización de sus empleados. Para los trabajadores, significa una mejor calidad de vida, menos estrés y la oportunidad de conciliar la vida laboral con la familiar y personal.
Sin embargo, el camino hacia las 40 horas semanales no estará exento de desafíos. La regulación del teletrabajo y la llamada "flexibilidad laboral", a menudo eufemismo de precariedad, deberán ser abordadas con cautela para evitar que se conviertan en herramientas de explotación. La supervisión y el cumplimiento de la ley serán cruciales para garantizar que la reducción de la jornada sea una realidad para todos y no un privilegio de unos pocos.
Es fundamental desmontar los argumentos de quienes se oponen a esta medida, escudándose en un supuesto incremento de costos. La experiencia internacional demuestra que una jornada laboral más reducida puede ser sinónimo de mayor productividad y, en consecuencia, de mayor beneficio para las empresas. Invertir en el bienestar de los trabajadores es invertir en el futuro del país.
Desde la Comisión de Asuntos Laborales del Congreso de la Ciudad de México, el compromiso es firme: trabajar incansablemente para que la jornada de 40 horas sea una realidad. A través de foros, debates y la creación de un marco normativo sólido, se busca asegurar la implementación efectiva de esta política y su cumplimiento en todos los sectores. La supervisión será clave para evitar abusos y garantizar que los beneficios lleguen a quienes realmente los necesitan.
La implementación de la jornada de 40 horas tendrá un impacto transversal en la sociedad. Desde la reorganización de los turnos en sectores como el manufacturero y de servicios, hasta la creación de nuevos empleos para cubrir las necesidades operativas. Se abrirá un abanico de posibilidades para la innovación, la creatividad y el desarrollo personal. Un cambio cultural que nos invita a replantearnos la relación entre trabajo y vida, a valorar el tiempo libre como un derecho fundamental y a construir una sociedad más justa e igualitaria. La Cuarta Transformación, con y para los trabajadores, es un compromiso inquebrantable. Es una promesa que se construye día a día, con el esfuerzo conjunto de todos los actores involucrados.
Fuente: El Heraldo de México