10 de mayo de 2025 a las 00:40
Justicia para Aitana: ¿Caso manipulado?
La sombra de la duda se cierne sobre el caso Aitana, el presunto feminicidio que ha conmocionado a la sociedad, tras las graves denuncias de la familia del principal acusado. Lejos de la imagen de un proceso transparente y justo, los familiares pintan un escenario turbio, plagado de irregularidades que exigen una profunda investigación. Manipulación de pruebas, omisión de evidencia clave, tortura y un manto de intimidación son las piezas de un rompecabezas que, según sus declaraciones, apuntan a un chivo expiatorio y no a la verdadera justicia.
Eva, hermana del imputado, alza la voz con la fuerza de la desesperación y la convicción de la inocencia de su familiar. Sus palabras dibujan un hombre trabajador, un contratista que se afanaba en terminar una obra, cuya vida ha sido brutalmente interrumpida por una acusación que, a su juicio, carece de fundamento. "Él no estuvo ahí", repite con insistencia, aferrándose a la esperanza de que la verdad salga a la luz. Y como prueba, presenta la existencia de grabaciones de cámaras de seguridad que, según afirma, podrían demostrar la coartada de su hermano, pero que inexplicablemente no han sido consideradas en el proceso.
La versión oficial de la Fiscalía, según la familia, está llena de contradicciones. Mientras se habla de violación y apuñalamiento, el acta de defunción registra la asfixia como causa de muerte. Una discrepancia que, para Eva, evidencia la construcción de una narrativa falsa en torno al caso. "¿Por qué inventar? ¿Qué se pretende ocultar?", cuestiona con angustia, mientras exige una investigación seria y exhaustiva que esclarezca los hechos.
La tragedia se agrava con el dolor de una familia que no ha podido despedirse de la menor. La imagen del ataúd sellado, sin la posibilidad de verificar la identidad de la pequeña Aitana, deja una herida abierta en el corazón de sus seres queridos. "Era una niña tan bonita", recuerda Eva con tristeza, mientras la incertidumbre sobre la verdadera identidad del cuerpo sepultado añade un nuevo capítulo al drama.
Las denuncias de tortura y coacción añaden un elemento escalofriante al caso. Un video, presentado como prueba incriminatoria, solo registra gritos, sin mostrar ninguna imagen clara que vincule al acusado con el crimen. A esto se suman las llamadas intimidatorias desde números privados, exigiendo que la familia abandone la lucha por la verdad. Un clima de miedo y hostigamiento que se extiende incluso a los abogados que han intentado asumir la defensa del acusado, quienes, según la familia, han sido advertidos con la posible pérdida de su cédula profesional si aceptan el caso.
La familia del imputado no solo clama por la liberación de su ser querido, sino también por justicia para Aitana. Un doble clamor que exige una investigación imparcial, libre de presiones e intereses ocultos. "Queremos que se difunda toda la verdad", insiste Eva, convencida de que solo así se podrá honrar la memoria de la pequeña y evitar que este caso se cierre en la impunidad. Un llamado a la justicia, a la transparencia y a la verdad que resuena en medio del dolor y la incertidumbre. ¿Será escuchado? El futuro del caso Aitana y la credibilidad del sistema judicial penden de un hilo.
Fuente: El Heraldo de México