9 de mayo de 2025 a las 06:20
Gutiérrez Priego en la UdeG: Justicia limpia para Jalisco
Un aire de cambio sopla en los pasillos del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH) de la Universidad de Guadalajara. La presencia de César Gutiérrez Priego, candidato a ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), ha generado una efervescencia inusual, un hervidero de preguntas y expectativas ante la posibilidad de una transformación profunda en el sistema judicial mexicano. Con el número 49 en la boleta, Gutiérrez Priego no se limita a prometer, sino que irradia convicción al asegurar que la elección ciudadana de jueces, magistrados y ministros será un parteaguas en la historia del poder judicial. "Con la participación ciudadana –afirma con firmeza– se podrá sanear el sistema judicial, combatir la lacra de la corrupción y, finalmente, garantizar una justicia verdadera, una justicia que alcance a todos los mexicanos, sin distinción".
La sombra de la polémica, sin embargo, se cierne sobre su candidatura. Acusaciones, que él califica como parte de una "guerra sucia", han buscado empañar su trayectoria. Lejos de amilanarse, Gutiérrez Priego las enfrenta con la frente en alto. "Me han proyectado más, me han acercado a la gente", declara con una serenidad que desarma. "Las denuncias son falsas, orquestadas en una campaña mediática. Pero agradezco al INE por haber validado mi candidatura, por permitir que la voz del pueblo sea la que decida."
El peso de un legado familiar complejo, la herencia del general Jesús Gutiérrez Rebollo, exzar antidrogas, es un tema que no elude. Con la honestidad que caracteriza a quien no tiene nada que ocultar, afirma: "Si ser hijo de mi padre me cuesta no ser ministro, es un precio que estoy dispuesto a pagar. Para mí fue un privilegio ser su hijo y estoy aquí para dar la cara por él". Unas palabras que resuenan con fuerza en el auditorio, un testimonio de lealtad y valentía que no deja indiferente a nadie.
Su discurso, alejado de tecnicismos legales, conecta directamente con las preocupaciones de la sociedad. México, enfatiza, necesita ministros no solo conocedores del derecho, sino capaces de enfrentarse al monstruo del crimen organizado, de impedir que la corrupción y el miedo sigan dictando sentencias. “Debemos volver a las bases del derecho –insiste con vehemencia–, garantizar que los sectores más vulnerables sean escuchados y protegidos por la ley. No podemos olvidar a nuestros pueblos originarios, ni a los miembros de las Fuerzas Armadas que arriesgan su vida por la seguridad de todos.”
La mirada se posa en los jóvenes, en el futuro del país. En ellos deposita su esperanza. "Es el momento de conocer a los candidatos", les dice con un llamado a la acción. "Ustedes van a decidir. En sus manos está la posibilidad de cambiar el rumbo del país, de construir una justicia social real, pronta y expedita. No dejen pasar esta oportunidad histórica". Un mensaje que vibra con la energía de la juventud, con la fuerza de un ideal que busca transformar la realidad. La participación ciudadana, concluye, no es solo un derecho, sino una responsabilidad. Y el futuro de la justicia en México depende, en gran medida, de la decisión que tomen hoy.
Fuente: El Heraldo de México