9 de mayo de 2025 a las 04:15
Espinosa: ¡Basta de impunidad!
La posibilidad de renovar el Poder Judicial a través de un proceso inédito ha abierto un espacio vital para la reflexión sobre las profundas transformaciones que necesita nuestro sistema de justicia. El magistrado Irving Espinosa Betanzo, en su camino hacia la Suprema Corte de Justicia de la Nación, no solo encarna esta necesidad de cambio, sino que también la articula con una claridad y una convicción admirables. Su trayectoria de más de 25 años en el servicio público no es simplemente una credencial, sino el testimonio de un compromiso sostenido con la justicia y con la construcción de un país más equitativo.
Espinosa Betanzo no se limita a diagnosticar las fallas del sistema; las nombra con la crudeza necesaria para comprender su gravedad: la desconfianza ciudadana, el temor del inocente ante los tribunales, la certeza del culpable de que puede evadir las consecuencias de sus actos. Estas no son meras anécdotas, sino síntomas de una enfermedad profunda que corroe los cimientos de nuestra sociedad. Y es precisamente desde esta comprensión, desde la constatación del dolor y la injusticia, que surgen sus propuestas.
Su llamado a combatir frontalmente la corrupción en el Poder Judicial no es una consigna vacía, sino un plan de acción concreto que apunta a desmantelar las redes de nepotismo, tráfico de influencias y amiguismo que han permeado las instituciones. No se trata solo de sancionar a los culpables, sino de transformar la cultura misma del Poder Judicial, de construir una ética de la responsabilidad y la transparencia.
La propuesta de una justicia cercana a la gente resuena con especial fuerza en un contexto donde la Corte se percibe como una entidad distante, inaccesible para el ciudadano común. Abrir las puertas de la Corte, no solo física sino también simbólicamente, es un paso fundamental para reconstruir la confianza y para que la justicia deje de ser un privilegio de unos pocos.
La transversalidad de los derechos humanos en todas las funciones del Poder Judicial no es una simple declaración de principios, sino una herramienta indispensable para garantizar la dignidad y la igualdad de todos los ciudadanos. Se trata de incorporar la perspectiva de derechos humanos en cada decisión, en cada trámite, en cada interacción con el sistema de justicia.
El recorrido de Espinosa Betanzo, desde el sorteo que lo colocó en la contienda hasta su llamado a la participación ciudadana, es un reflejo de su compromiso con la democracia y con la transformación del Poder Judicial. Su emoción al recordar el momento en que su nombre fue seleccionado no es solo un gesto personal, sino la expresión de una profunda convicción: la de servir a la justicia y construir un país donde la ley sea un instrumento de igualdad y no de privilegio. Su invitación a votar por él, más allá de una estrategia de campaña, es una invitación a sumarse a un proyecto de cambio, a participar activamente en la construcción de un futuro más justo para todos.
La figura de Espinosa Betanzo emerge en este contexto como un símbolo de esperanza, como la posibilidad de un Poder Judicial renovado, transparente y al servicio de la ciudadanía. Su campaña no es solo una carrera por un puesto en la Suprema Corte, sino una lucha por la justicia, por la dignidad y por el futuro de México.
Fuente: El Heraldo de México