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9 de mayo de 2025 a las 04:50

Encuentran a Sergio, taxista desaparecido en Veracruz.

La tragedia ha golpeado de nuevo a la comunidad veracruzana. La esperanza que se aferraba a la vida de Sergio Montiel Rojas, el joven taxista de 20 años desaparecido en Las Vigas de Ramírez, se ha extinguido. El hallazgo de su cuerpo sin vida ha confirmado los peores temores de su familia y amigos, quienes durante días lo buscaron incansablemente, movilizando a toda una comunidad en una carrera contra el tiempo. Su vehículo, un Hyundai Grand i10 blanco, se convirtió en un símbolo de la angustia y la incertidumbre que se vivía en la región. Ahora, ese mismo coche representa el dolor y la frustración ante una vida arrebatada demasiado pronto.

El eco de las protestas de familiares y amigos aún resuena en las calles de Las Vigas. Las pancartas, las consignas, la desesperación palpable en cada rostro, todo un clamor por justicia que hoy se transforma en un lamento colectivo. La carretera Xalapa-Perote, testigo silenciosa del bloqueo que realizaron para exigir su aparición con vida, ahora guarda el recuerdo de una lucha que, lamentablemente, no tuvo el final deseado. La curva de Normandía, punto neurálgico de la manifestación, se convierte en un símbolo del dolor y la impotencia ante la pérdida.

La noticia del fallecimiento de Sergio ha conmocionado a la sociedad veracruzana, reabriendo heridas que parecen no cicatrizar. El caso de Sergio, lamentablemente, no es un hecho aislado. Se suma a la creciente lista de desaparecidos en la entidad, una realidad que angustia a las familias y exige una respuesta contundente por parte de las autoridades. Los colectivos de búsqueda, incansables en su labor, alzan la voz una vez más para denunciar la ineficacia de las instituciones encargadas de la investigación y la búsqueda de personas desaparecidas. Exigen a la Comisión Estatal de Búsqueda y a la Fiscalía General del Estado que agilicen los procesos, que implementen estrategias más efectivas y que, sobre todo, les brinden la atención y el apoyo que necesitan en estos momentos tan difíciles.

El velorio de Sergio, en su domicilio particular, se convierte en un espacio de despedida, de dolor compartido y de homenaje a una vida truncada. El último adiós, cargado de tristeza e indignación, es también un llamado a la reflexión y a la acción. ¿Cuántas familias más tendrán que vivir esta pesadilla? ¿Cuántos jóvenes más serán arrebatados de sus hogares sin dejar rastro? La sociedad veracruzana exige respuestas, exige justicia y, sobre todo, exige que se implementen medidas efectivas para prevenir que estas tragedias se repitan.

La solidaridad demostrada por la comunidad durante la búsqueda de Sergio es un rayo de luz en medio de la oscuridad. Es una muestra de la fuerza que nace de la unión y de la esperanza que se niega a desaparecer. Sin embargo, la solidaridad no basta. Es necesario que las autoridades asuman su responsabilidad y que trabajen de manera coordinada para garantizar la seguridad y el bienestar de todos los ciudadanos. La vida de Sergio, y la de tantos otros desaparecidos, no puede ser en vano. Su memoria debe ser un impulso para la construcción de un Veracruz más seguro y más justo. Un Veracruz donde la vida sea el valor supremo y donde la justicia prevalezca.

Fuente: El Heraldo de México