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9 de mayo de 2025 a las 18:00
El rostro actual de la diva mexicana
La historia de Elizabeth Cervantes es un testimonio de resiliencia y pasión por el arte. No solo se trata de una actriz que alcanzó la cima de la fama en México, sino de una mujer que enfrentó una de las batallas más duras que la vida puede presentar: el cáncer. Su recorrido, desde sus inicios en la televisión hasta su consagración en el cine, nos muestra una carrera construida con talento y dedicación. Recordemos sus primeros pasos en la pantalla chica, con la telenovela "Ellas, inocentes o culpables", una oportunidad que la catapultó al reconocimiento del público y que marcó el comienzo de una trayectoria ascendente. A partir de ahí, su presencia en la televisión se volvió constante, participando en producciones como "Lo que callamos las mujeres", "Amores, querer con alevosía", "La duda", "El alma herida", "Marina", "Vivir por ti", "Así en el barrio como en el cielo", entre otras, dejando huella en cada uno de sus personajes.
Sin embargo, el verdadero salto a la fama lo dio en la pantalla grande. El cine se convirtió en el escenario donde Elizabeth Cervantes brilló con luz propia. Películas como "Volverás", "Fuera del cielo" y "Corazón de perro" la posicionaron como una actriz versátil y con una gran capacidad interpretativa. Y llegó el año 2010, el año de "El infierno", la película que la consagró definitivamente como una de las figuras más importantes del cine mexicano. Su interpretación de Guadalupe "Lupe" Solís, un personaje complejo y lleno de matices, quedó grabada en la memoria colectiva y se convirtió en un referente en la filmografía nacional.
Pero el destino le tenía preparada una dura prueba. En 2014, en la cúspide de su carrera, Elizabeth Cervantes recibió la noticia que nadie quiere escuchar: un diagnóstico de cáncer. Este duro golpe la obligó a alejarse de los sets de filmación y a concentrarse en su salud. La decisión de trasladarse a Londres, donde reside uno de sus hijos, no solo fue una estrategia para acceder a tratamientos de vanguardia, sino también una búsqueda de refugio y apoyo familiar en un momento tan delicado.
Afortunadamente, la historia de Elizabeth no termina ahí. Tras una ardua batalla, logró superar la enfermedad y regresó al mundo que tanto ama: la actuación. Su reaparición en la película "Infelices para siempre" no solo marcó su regreso a la escena artística, sino también un triunfo personal que conmovió a sus seguidores y a la industria en general. Su valentía y determinación se convirtieron en un ejemplo de superación para muchos.
La reciente fotografía junto a Damián Alcázar, su compañero en "El infierno", publicada en Instagram, ha generado una ola de nostalgia y admiración entre sus fans. Verla de nuevo con el actor que compartió con ella uno de los momentos más importantes de su carrera, nos recuerda el impacto de su trabajo y la fuerza de su espíritu. Más allá de la película, la imagen simboliza la perseverancia, la lucha por la vida y la pasión por el arte. Elizabeth Cervantes nos demuestra que incluso en las situaciones más adversas, la esperanza y el amor por lo que hacemos pueden ser la fuerza que nos impulse a seguir adelante. Su historia es una inspiración para todos, un recordatorio de que la vida, a pesar de sus dificultades, siempre merece la pena ser vivida.
Fuente: El Heraldo de México