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9 de mayo de 2025 a las 09:10

El PAN y su legado en Puebla: ¿nepotismo o tradición?

La sombra del nepotismo se cierne sobre el PAN en Puebla, manchando un legado que antaño se enorgullecía de combatir. A casi un cuarto de siglo de haber arrebatado la presidencia al PRI, el partido blanquiazul se encuentra en una encrucijada, atrapado en una espiral de acusaciones que resuenan con una ironía dolorosa: las mismas prácticas que denunciaban en sus adversarios, ahora les corroen desde adentro. Con apenas un puñado de gubernaturas y una militancia fracturada, el PAN poblano se enfrenta a un enemigo interno, un cáncer de favoritismos familiares que amenaza con devorar su credibilidad.

El caso de Mario Riestra Piña, actual dirigente estatal, se ha convertido en el símbolo de esta crisis. Las críticas no solo se centran en la reciente derrota electoral en la capital poblana, donde él mismo fue candidato, sino en la construcción de una red de poder tejida con los hilos del parentesco. Las voces disidentes dentro del partido lo acusan de privilegiar los intereses de su familia por encima del proyecto colectivo. Su trayectoria política, junto con la de su esposa Patricia Vázquez, quien ocupó cargos relevantes en el ámbito educativo, su hermana Susana, con una carrera que abarca desde regidurías hasta diputaciones, y su hermano Rodrigo, presente en los gobiernos de Moreno Valle y Gali, dibujan un panorama que alimenta la indignación. Este “clan Riestra”, como ya se les conoce en los corrillos del partido, se ha convertido en la metáfora de una práctica que se reproduce en otros municipios.

San Andrés Cholula ofrece otro ejemplo paradigmático. Edmundo Tlatehui, al dejar la presidencia municipal en manos de su esposa, Lupita Cuautle, consagró una sucesión más familiar que democrática, alimentando la percepción de un partido que ha perdido el rumbo. El caso de Eduardo Rivera Pérez, excandidato a la gubernatura, cuya esposa, Liliana Ortiz, es diputada federal, y cuya cuñada, Denisse Ortiz, es senadora suplente por el PT, añade otra capa a este complejo entramado de relaciones familiares y poder político. La secretaria general del PAN estatal, Genoveva Huerta, también se encuentra en el ojo del huracán, señalada por la designación de su pareja, Irving Vargas, como representante del partido ante el Instituto Electoral del Estado.

El clamor de la militancia resuena con fuerza: “Mientras afuera criticamos estas prácticas, dentro padecemos la misma enfermedad”. Una frase lapidaria que resume la frustración y la desilusión de quienes ven cómo la doble moral corroe los cimientos del partido. La mirada ahora se centra en Jorge Romero, el dirigente nacional, quien recientemente cuestionó estas prácticas en Morena. ¿Tendrá la valentía de aplicar la misma vara a su propio partido? El futuro del PAN, al menos en Puebla, parece depender de la respuesta a esta pregunta.


Mientras el PAN se debate en su crisis interna, la industria farmacéutica en México vislumbra un horizonte más optimista. Aunque sin anuncios oficiales, se espera que entre julio y agosto de este año se alcance el 100% del abasto de medicamentos en el sector público de salud. Esta proyección no proviene del gobierno, sino de representantes de la industria, quienes perciben un cambio significativo en el trato recibido en comparación con la administración anterior. La Asociación Mexicana de Industrias de Investigación Farmacéutica, que agrupa a más de 60 empresas líderes en el sector, se muestra esperanzada con este nuevo panorama.


En el escenario político nacional, el senador Luis Donaldo Colosio se mueve con la energía de quien aspira a grandes proyectos. Recién concluido el periodo ordinario de sesiones, ha emprendido una gira por Veracruz y Durango, estados que renovarán sus alcaldías el próximo 1 de junio. Si bien el pretexto oficial es apoyar a los candidatos de Movimiento Ciudadano, su activismo deja entrever la construcción de una base para las presidenciales del 2030. La pregunta es hasta dónde le permitirá llegar Jorge Álvarez Máynez, el líder del partido naranja.


Y como diría el filósofo… (¿Cuál era su nombre? ¡Ah, sí!): “El PAN en Puebla no hace política familiar… hace reuniones familiares con cargo público”. Una frase que resume con mordaz ironía la situación que atraviesa el partido en el estado.

Fuente: El Heraldo de México