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9 de mayo de 2025 a las 17:25

El gran debate: ¿Cómo va el papel?

La eterna disputa del papel higiénico: ¿Por encima o por debajo? Un debate que ha trascendido generaciones y que, sorprendentemente, tiene más implicaciones de las que podríamos imaginar. Desde la comodidad hasta la higiene, pasando por la estética e incluso la psicología, la posición del rollo de papel higiénico en el portarrollos ha generado acaloradas discusiones en hogares, oficinas e incluso en internet. ¿Pero existe realmente una forma "correcta"? Adentrémonos en este fascinante mundo de la higiene personal y descubramos qué dice la ciencia, la etiqueta y la simple practicidad al respecto.

La postura "por encima", con la hoja colgando hacia el exterior, se presenta como la opción más higiénica. Estudios científicos han demostrado la presencia de bacterias, como el E. coli y el estafilococo, en las superficies de los baños, incluyendo la pared detrás del portarrollos. Al colocar el papel con la hoja por encima, minimizamos el contacto de nuestras manos con estas superficies potencialmente contaminadas, reduciendo así el riesgo de infecciones. Imaginemos la escena: acabamos de lavarnos las manos, eliminando la mayoría de los gérmenes. Si el papel cuelga por detrás, nuestras manos, aún limpias, podrían rozar la pared, recogiendo nuevamente bacterias justo antes de tocar el papel que usaremos para nuestra higiene íntima. Una ironía, ¿no?

Por otro lado, la posición "por debajo", con la hoja pegada a la pared, tiene sus defensores. Argumentan que esta disposición ofrece una apariencia más ordenada y elegante, ocultando el extremo suelto del rollo. Además, dificulta que las mascotas o los niños pequeños desenrollen el papel, evitando así el desperdicio. Es una opción que prioriza la estética y el control, aunque a costa de un posible riesgo higiénico. En entornos domésticos con niños pequeños o mascotas, este argumento cobra especial relevancia, presentándose como una solución práctica para evitar el caos y el despilfarro.

Más allá de la ciencia y la practicidad, la elección de la posición del papel higiénico puede revelar aspectos de nuestra personalidad. Algunos psicólogos sugieren que la preferencia por una u otra opción puede estar relacionada con nuestro nivel de control y orden, nuestra preocupación por la higiene o incluso nuestra tendencia a la rebeldía. ¿Eres de los que siguen las normas o prefieres romperlas? La respuesta podría estar en tu portarrollos.

La patente original de 1891, diseñada por Seth Wheeler, muestra el papel con la hoja por encima. Si bien esto no define la "corrección" absoluta, sí aporta un dato histórico interesante a la discusión. Al final, la decisión recae en las preferencias individuales y las circunstancias particulares de cada hogar o espacio. Lo importante es ser conscientes de las implicaciones higiénicas y prácticas de cada opción para tomar una decisión informada. Así que, la próxima vez que te encuentres frente a un portarrollos, recuerda: la gran disputa del papel higiénico no tiene una respuesta única. Es una cuestión de higiene, estética, personalidad… y quizás, un poco de humor.

Fuente: El Heraldo de México