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9 de mayo de 2025 a las 15:15
El Águila enamorada
El fútbol y el espectáculo, dos mundos aparentemente distantes, a menudo se entrelazan en un fascinante baile de pasiones, romances y dramas. Historias que se tejen entre la cancha y el escenario, entre el sudor y las lentejuelas, han cautivado al público a lo largo de los años. Recordamos hoy uno de esos episodios, una historia de amor que resonó con fuerza en la década de los 80: la apasionada relación entre la icónica cantante Lupita D'Alessio, "La Leona Dormida", y el legendario futbolista del América, Carlos Reinoso.
Imaginen el México de los 80, vibrante, lleno de color y energía. En ese contexto, la noticia de un romance entre la imponente voz de Lupita D’Alessio y la estrella del equipo más popular del país, las Águilas del América, desató una ola de especulaciones y rumores. Se decía, incluso, que la cantante estaba dispuesta a arriesgar la patria potestad de sus hijos por el amor del futbolista chileno. Una apuesta arriesgada que demostraba la intensidad del sentimiento que la unía a Reinoso.
La figura de Carlos Reinoso, con su carisma y talento en la cancha, se agigantaba aún más con este halo de romance. El chileno, un ídolo para la afición americanista, se convertía en protagonista de una historia que trascendía el ámbito deportivo. Su nombre, ya ligado a la gloria del fútbol, se asociaba ahora con la pasión y el drama de una relación amorosa con una de las cantantes más importantes de México.
El tiempo ha pasado, y la historia se ha convertido en una leyenda. Lupita D'Alessio, en diversas ocasiones, ha declarado que Reinoso fue el amor de su vida, un testimonio que resuena con la fuerza de una balada romántica. Recientemente, en una entrevista con la periodista Matilde Obregón, el propio Reinoso, con la mesura que le otorga la madurez, confirmó la relación, aunque prefirió reservarse los detalles por respeto a la cantante, a su familia y a la historia que compartieron. "Tuvimos años muy bonitos juntos", declaró con una nostalgia palpable en su voz, "la respeto y la admiro mucho". Unas palabras que, en su sencillez, confirman la profundidad del vínculo que los unió.
La discreción de Reinoso contrasta con la intensidad que caracterizaba a la "Leona Dormida". Se rumorea que la canción "Ese hombre", un himno al desamor y a la decepción, fue inspirada por la tormentosa relación con el futbolista. Una canción que, con su letra desgarradora, nos permite vislumbrar las luces y sombras de un romance que marcó una época. La imagen de un hombre elegante, aparentemente divino, que esconde un corazón capaz de infligir dolor, resuena con la figura del ídolo deportivo, con la dualidad entre la admiración pública y el sufrimiento privado.
Esta historia, como tantas otras que entrelazan el mundo del deporte y el espectáculo, nos recuerda que detrás de las figuras públicas, de los ídolos y las estrellas, hay personas con sus pasiones, sus alegrías y sus desamores. La leyenda de Carlos Reinoso y Lupita D'Alessio, un futbolista y una cantante unidos por un amor apasionado, permanece como un testimonio de la fuerza del sentimiento, un eco que resuena en la memoria colectiva, una balada que se sigue cantando en el corazón de los aficionados al fútbol y a la música.
Fuente: El Heraldo de México