9 de mayo de 2025 a las 09:25
Domina el arte del trigo
Adentrarse en el mundo del arte, a través de museos, librerías y galerías, es un viaje que he emprendido durante décadas. Este recorrido me ha permitido atesorar catálogos, cuadernillos y documentos que dan fe de innumerables exposiciones, auténticas cápsulas del tiempo que hoy se revelan como herramientas imprescindibles para combatir el olvido, alimentar la investigación y profundizar en el análisis artístico.
El pasado sábado tuve el privilegio de asistir a la presentación del catálogo de la exposición "El triunfo de la espiga. 85 años de arte del exilio español", en una acogedora sala del majestuoso Museo Kaluz, un edificio del siglo XVIII que respira historia. El evento, celebrado al mediodía, tuvo la calidez de una velada íntima. Luis Rius Caso, el anfitrión, con su peculiar cercanía y afabilidad, supo crear una atmósfera especial, despojada de formalismos innecesarios. Presentó a los comentaristas del catálogo, dos figuras de amplia trayectoria vital y profesional, cuya discreción y mesura son reflejo de su sabiduría: Matilde Souto Mantecón, nieta del pintor Arturo Souto, y Juan Luis Bonillas Rius, pintor, librero y editor.
Antes de dar paso a sus intervenciones, breves pero certeras, Luis nos sorprendió con la actuación de Samuel Diz, un joven músico concertista e investigador, quien nos deleitó con un par de piezas interpretadas en una réplica de la guitarra de García Lorca, esa misma que acompañó al poeta en sus momentos de emoción y angustia. Fue un breve pero intenso banquete auditivo, más aún por la grata compañía de Guadalupe Gascón, hija de la pintora Elvira Gascón, Mónica Schnadower Levy y Marisa Polin, artistas visuales de reconocido prestigio.
Hasta hace poco, la publicación de catálogos y cuadernillos era una práctica habitual en el mundo del arte. Lamentablemente, el avance de la tecnología y la escasez de recursos económicos han relegado esta costumbre, sustituyéndola por registros virtuales. Estamos perdiendo el testimonio físico de la actividad artística, reemplazado por un escaparate de imágenes donde el protagonismo recae en los asistentes y las "selfies" con personalidades. Prevalece el egocentrismo, la vanidad y la soberbia.
Los catálogos de exposiciones son herramientas fundamentales. No solo documentan eventos efímeros, cuya importancia trasciende las notas de prensa, sino que ofrecen datos fidedignos sobre las obras, permiten seguir la trayectoria de los artistas y recogen textos de críticos y expertos en artes visuales. En un mundo dominado por lo digital, el catálogo de "El triunfo de la espiga" es un remanso de paz. No se limita a ser un mero testigo de la exposición, sino que nos ofrece un magnífico texto que, sin pretensiones, describe el origen y el propósito de la muestra, priorizando el contenido visual y aportando valiosos datos técnicos.
Es admirable la labor del Museo Kaluz y la Universidad Veracruzana, coeditora de este documento, un verdadero tesoro. Con un formato sencillo de 16 x 22 cm, impreso a color en papel bond de 120 gramos, una portada atractiva y un diseño formal que aprovecha al máximo sus 64 páginas, este catálogo se convertirá, sin duda, en una referencia historiográfica esencial.
Este instrumento completa el círculo que representa la exposición concebida por Luis Rius Caso. Una experiencia imprescindible en estos tiempos, donde el arte y la cultura son nutrientes esenciales. Las obras que la componen, junto con el catálogo, son un bálsamo contra la desesperanza. Como dijo José María Espinasa, refiriéndose a la generación de escritores de la Casa del Lago, "deberíamos aprender de ellos ese temperamento crítico y volver a darle densidad a la atmósfera que respiramos, adelgazada hasta la ignominia por el mundo digital".
Fotos: Francisco Moreno
Por Francisco Moreno
Colaborador
MAAZ
Fuente: El Heraldo de México