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9 de mayo de 2025 a las 09:35

Descubre una nueva oportunidad

La elección del Cardenal Robert Francis Prevost como Papa León XIV marca un hito histórico, no solo por ser el primer Sumo Pontífice estadounidense, sino también por la oportunidad que representa para el fortalecimiento de los lazos entre México y el Vaticano. Su doble rol como líder moral del catolicismo en América Latina y como Jefe de Estado del Vaticano, lo coloca en una posición privilegiada para influir en el panorama geopolítico de la región, y México, con su rica tradición católica, tiene mucho que ganar con una relación diplomática sólida y fructífera.

El Cardenal Carlos Aguiar Retes, Arzobispo Primado de México, emerge como la figura clave para tender esos puentes. Más allá de su participación en el cónclave, su trayectoria y su cercanía ideológica con el fallecido Papa Francisco, y por ende, con la línea moderada que se espera continúe el Papa Prevost, lo convierten en el interlocutor ideal. Su experiencia compartida con el nuevo Papa en el Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (CELAM) es un testimonio del entendimiento y la visión común que comparten sobre las necesidades y desafíos de la región. No podemos olvidar la influencia que la Arquidiócesis de México ejerce a nivel global, albergando diócesis tan pobladas como la de Iztapalapa, con sus dos millones de fieles, lo que la convierte en un actor de peso en el escenario católico mundial.

Esta conexión entre ambos líderes religiosos abre la puerta a una colaboración estratégica en temas cruciales para ambos países. Desde la promoción del diálogo interreligioso y la defensa de los derechos humanos, hasta la atención a la migración y la lucha contra la pobreza, las posibilidades de cooperación son amplias y prometedoras. En un contexto internacional complejo, marcado por las tensiones políticas y económicas, la figura del Papa Prevost puede ser un factor de estabilidad y un puente para el entendimiento, especialmente en la relación con Estados Unidos, considerando la cercanía del nuevo pontífice con figuras influyentes de la Iglesia estadounidense y la conocida reverencia del Presidente Trump hacia la institución católica.

Para el gobierno de la Presidenta Sheinbaum, esta alianza representa una oportunidad invaluable. Si bien la relación debe mantenerse en el ámbito moral y no político, la influencia del Vaticano y la figura del Papa Prevost pueden ser un factor determinante para suavizar las asperezas y promover un diálogo constructivo con el gobierno estadounidense, particularmente en temas sensibles como la migración y el comercio. El respeto que el Presidente Trump ha demostrado históricamente hacia la Iglesia Católica, evidenciado en su asistencia a las exequias del Papa Francisco y su cercanía con cardenales como Dolan, abre una ventana de oportunidad para la diplomacia y la búsqueda de soluciones a los desafíos comunes.

En un mundo cada vez más polarizado, la figura del Papa Prevost y su conexión con México a través del Cardenal Aguiar Retes se presentan como un faro de esperanza para la construcción de puentes y la promoción de la paz y la justicia social en la región. La diplomacia religiosa, en este contexto, se convierte en una herramienta fundamental para el entendimiento y la cooperación entre las naciones, y México está en una posición privilegiada para aprovechar al máximo este nuevo capítulo en la historia de la Iglesia Católica.

Fuente: El Heraldo de México