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9 de mayo de 2025 a las 09:35
Crisis en el Campo Mexicano
El campo mexicano se encuentra en una encrucijada, asediado por una tormenta perfecta de desafíos que amenazan su estabilidad y productividad. No se trata de una situación repentina, sino del resultado de la confluencia de factores conocidos, cuyas consecuencias, lamentablemente, parecen haber sido subestimadas. La sequía, el gusano barrenador del ganado y las tensiones comerciales con Estados Unidos, lejos de ser imprevistos, son problemas latentes que han alcanzado un punto crítico, exponiendo la vulnerabilidad del sector y la falta de previsión por parte de las autoridades.
La sequía, agravada por el cambio climático, se extiende implacable por el territorio nacional, afectando ya al 60% del país. Los estados del norte, graneros de México y principales productores de maíz y trigo, son los más golpeados por esta escasez hídrica. Las consecuencias son devastadoras: cosechas perdidas, ganado enflaquecido y comunidades rurales sumidas en la incertidumbre. A pesar de la recurrencia de este fenómeno en años anteriores, no se perciben estrategias contundentes para mitigar sus efectos ni para garantizar la seguridad alimentaria de la población.
A la sequía se suma la amenaza del gusano barrenador del ganado, una plaga cuyo avance desde Centroamérica era previsible. Su llegada a México representa un grave riesgo para la ganadería nacional, un sector vital para la economía del país. La ausencia de programas preventivos y de un plan de acción eficaz para combatir esta plaga es alarmante, y pone de manifiesto una preocupante falta de preparación ante un problema anunciado.
Por si fuera poco, las relaciones comerciales con Estados Unidos, nuestro principal socio comercial, atraviesan un momento delicado. La política proteccionista del presidente Trump, sumada a las exigencias en torno al Tratado de Aguas de 1944 y las acusaciones de dumping en el caso del tomate, añaden otra capa de complejidad al panorama. La opacidad del gobierno mexicano en cuanto a las negociaciones con Estados Unidos genera inquietud. La falta de información clara y precisa sobre los acuerdos alcanzados y las estrategias implementadas alimenta la incertidumbre y la desconfianza.
Es innegable que el sector primario mexicano se encuentra en una situación crítica. La combinación de sequía, plagas y tensiones comerciales plantea un desafío formidable que exige una respuesta inmediata y contundente. La falta de previsión y la aparente subestimación de estos problemas por parte de las autoridades son preocupantes. Es imperativo que el gobierno implemente estrategias a largo plazo que fortalezcan al sector primario, promuevan la innovación tecnológica, impulsen la investigación científica y garanticen la seguridad alimentaria del país. El futuro del campo mexicano está en juego, y no podemos permitirnos seguir ignorando las señales de alarma.
Es necesario trascender la simple declaración de que "hay acuerdos" y "se está avanzando". La sociedad mexicana exige transparencia y participación en la toma de decisiones que afectan a un sector tan vital como el campo. Se requieren acciones concretas, no solo palabras. La pasividad y la falta de información solo agravan la crisis y ponen en riesgo el sustento de millones de mexicanos que dependen del sector primario. La hora de actuar es ahora.
Fuente: El Heraldo de México