9 de mayo de 2025 a las 05:30
Conductores al límite: ¿Reforma ciega o sorda?
La precariedad acecha tras el volante: Conductores de plataformas digitales alzan la voz ante la amenaza de una reforma laboral injusta. Un manto de incertidumbre se extiende sobre miles de conductores que, día a día, recorren las calles de nuestras ciudades conectando a personas y servicios. Lejos de la imagen idílica de libertad y flexibilidad que a menudo se asocia con la economía de plataformas, se esconde una realidad mucho más compleja y preocupante. Estudios realizados por los propios conductores, quienes conocen de primera mano las dificultades del oficio, revelan que entre el 70% y el 75% de sus ingresos se desvanecen en un torbellino de gastos operativos. Gasolina, mantenimiento, llantas, seguros, conectividad… Una lista interminable que consume la mayor parte de lo que ganan, dejando un margen de beneficio que apenas les permite subsistir.
"Claro que generamos ingresos, pero no todo es utilidad. Antes de sumar, ya estamos restando”, confiesa con resignación uno de los conductores entrevistados, miembro de una red independiente que se ha dedicado a recopilar datos en campo, brindando una visión clara y contundente de la situación. Según sus testimonios, un conductor que dedica jornadas completas a este trabajo puede generar entre 30 y 35 mil pesos al mes. Sin embargo, la ganancia neta, aquella que realmente llega a sus bolsillos, apenas representa un 30% de esa cantidad. Un porcentaje alarmante que pone en evidencia la fragilidad de su sustento.
La preocupación no radica en contribuir al sistema de seguridad social, un derecho y una responsabilidad que los conductores reconocen y asumen. El verdadero problema reside en la intención de calcular sus aportaciones con base en los ingresos brutos, ignorando por completo la enorme carga de gastos que deben afrontar. “No nos pueden cobrar impuestos por dinero que no es ganancia. Es ilógico e injusto”, reclaman con vehemencia, exigiendo que se les reconozca la realidad de su trabajo y se les permita operar bajo un esquema equitativo.
La sombra de la sindicalización obligatoria también se cierne sobre ellos, generando aún más inquietud. Denuncian presiones por parte de sindicatos y sectores académicos que, según afirman, buscan imponer esquemas laborales ajenos a la realidad del trabajo en plataformas. “Los verdaderos expertos somos nosotros. No se puede legislar desde el escritorio sin pisar la calle”, advierten, reivindicando su voz y su experiencia como la fuente más fidedigna para comprender las complejidades de su oficio. “Lo que menos necesitamos es una mafia sindical cobrando cuotas a costa de nuestro esfuerzo. Eso no es representación, es oportunismo”, señalan con firmeza, rechazando la imposición de estructuras que consideran perjudiciales para sus intereses.
La posible reforma laboral, de no considerar estos aspectos fundamentales, podría desencadenar una serie de consecuencias negativas que afectarían a toda la cadena: aumento en los precios de los servicios, reducción de la disponibilidad y, lo más grave, la pérdida de miles de empleos independientes. El llamado de los conductores es claro y contundente: “Si no nos oyen en sus oficinas, nos van a tener que escuchar en las calles”. Una advertencia que no debe ser ignorada, una llamada a la reflexión y al diálogo para construir un futuro justo y sostenible para todos.
Fuente: El Heraldo de México