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9 de mayo de 2025 a las 09:30
CJNG 2.0: El Cártel Tecnológico
La frontera entre Estados Unidos y México ha sido testigo, durante décadas, del incesante flujo del narcotráfico. Este fenómeno, lejos de ser una serie de eventos aislados, se ha arraigado en el tejido social de diversas comunidades fronterizas, convirtiéndose en un estilo de vida para muchos. Numerosas investigaciones periodísticas y académicas han desentrañado los factores que alimentan esta compleja realidad, desde la insaciable demanda de drogas en Estados Unidos hasta la transformación de las organizaciones criminales mexicanas en estructuras cada vez más sofisticadas.
La evolución del narcotráfico no se limita al aumento del volumen de drogas que cruzan la frontera. Estamos ante una metamorfosis profunda, impulsada por la diversificación del mercado y la incorporación de nuevos actores. La producción y distribución de drogas sintéticas y opioides ha requerido la participación de especialistas en química, logística, finanzas e incluso tecnología, transformando las tradicionales bandas criminales en auténticas empresas del crimen. Ya no basta con la mano de obra tradicional; ahora se necesitan químicos para sintetizar nuevas drogas, expertos en logística para asegurar su transporte y distribución, y financieros para lavar el dinero generado.
Medios como el New York Times, Animal Político y Milenio Diario, entre otros, han documentado esta transformación, mostrando cómo los cárteles invierten en la modernización de sus procesos y en la especialización de su personal. Esta reingeniería del crimen organizado plantea un nuevo desafío para las autoridades, que deben comprender la complejidad de este fenómeno multifactorial para combatirlo eficazmente. No se trata solo de un problema de seguridad o de salud pública, sino de una intrincada red de factores interconectados que dificultan su erradicación.
El cortometraje El Examen, dirigido por Nico Bongiovanni, ofrece una mirada conmovedora a la realidad de los jóvenes que viven en zonas controladas por el narcotráfico, expuestos a la precariedad y al reclutamiento por parte de estas organizaciones. Este trabajo audiovisual resuena con el reportaje publicado por The New York Times, donde las reporteras Natalie Kitroeff y Paulina Villegas exponen la creciente demanda de profesionales jóvenes, estudiantes de carreras como química, ingeniería, arquitectura e informática, por parte de cárteles como el de Sinaloa y el CJNG. Estos grupos criminales buscan talento especializado para mantenerse a la vanguardia en un mercado cada vez más competitivo y complejo.
La necesidad de personal altamente calificado responde a una lógica empresarial. Contar con ingenieros químicos, por ejemplo, permite a los cárteles controlar la producción de fentanilo y otras drogas sintéticas, reduciendo su dependencia de precursores químicos importados de China. Esta estrategia de verticalización les otorga mayor autonomía y control sobre la cadena de suministro. Pero la modernización no se limita a la producción. La ciberseguridad también juega un papel crucial en la actualidad.
Diversas filtraciones de inteligencia revelan un aumento significativo en los ciberataques contra instituciones gubernamentales mexicanas, como la Secretaría de la Defensa Nacional. El CJNG, según la Interpol, está involucrado en estas operaciones, así como en fraudes financieros a nivel internacional. La detención de Leslie 'N', alias "La Güera", operadora financiera del CJNG, permitió a las autoridades acceder a información crucial sobre las actividades financieras del cártel, incluyendo el uso de sofisticadas técnicas de encriptación y blockchain para mover y ocultar millones de dólares a nivel global.
El uso de estas tecnologías de vanguardia confirma la visión estratégica y la capacidad de adaptación del CJNG. Este cártel no solo ha modernizado sus operaciones, sino que ha adoptado una perspectiva a largo plazo, invirtiendo en tecnología e innovación para asegurar su permanencia en el siglo XXI. Ante esta realidad, la pregunta crucial es si las autoridades podrán actualizarse con la misma velocidad y desarrollar estrategias igualmente sofisticadas para combatir este nuevo paradigma del crimen organizado. El desafío es enorme y requiere una respuesta integral que aborde todos los aspectos de este complejo fenómeno.
Fuente: El Heraldo de México